Es importante recordar que el abono es cualquier sustancia
que mejora la calidad del suelo para lograr una mejor nutrición de las plantas
que crecen en él. La acción de un abono es fertilizar, por lo que también se le
puede llamar fertilizante. Existen varios tipos de abono, divididos
principalmente entre orgánicos e inorgánicos o fertilizantes químicos.
Los abonos orgánicos son todos aquellos de origen animal y
vegetal. Entre ellos podemos encontrar estiércol, que puede ser de vaca, oveja,
cabra, etc. No puede ser de animales domésticos o de humanos, ya que éstos
contienen patógenos. También puede ser guano de algunas aves y también
excremento de murciélago. El estiércol no es la mejor fuente de nutrimentos y
tiene poco fósforo, aunque sí es rico en micronutrientes. Los mejores son los de
oveja y los de aves. Para un buen efecto, se necesitan grandes cantidades. El
abono de origen vegetal también se necesita en grandes cantidades y pocas veces
se usa en áreas grandes. Sin embargo, es una opción ecológica que mejora la
textura del suelo y lo protege de la erosión. Los cereales, las leguminosas y
las plantas crucíferas son fuentes importantes para este tipo de abono.
Otro abono orgánico y muy efectivo es el compost, que es una
mezcla de varios elementos vegetales y animales que se someten a un proceso de
fermentación, en el que las bacterias transforman dichos elementos en un
material ideal para nutrir el suelo. Para lograr realizarlo, se requiere esperar
de 3 a 6 meses según la estación del año. El compost es un abono bastante
popular y se puede adquirir en tiendas o realizarlo en el hogar, con elementos
del jardín o sobras de algunas comidas. Algunos compost vienen enriquecidos con
nitrógeno, potasio, fósforo y micronutrientes. Otro abono orgánico es la turba,
que puede ser negra o rubia. Está formada por material vegetal descompuesto
parcialmente y es rica en carbono. Se usa mucho para preparar sustratos para
macetas y hacer semilleros.
Los extractos húmicos son abonos menos conocidos que
consisten en ácidos húmicos y fúlvicos extraídos de las sustancias orgánicas.
Son excelentes para el suelo, debido a que son una selección de lo mejor del
material orgánico. Entre el abono orgánico también podemos encontrar la
harina de sangre, la harina de algodón y la harina de hueso.
En cuanto a los fertilizantes químicos, son abonos más ricos
en nutrimentos, pero no son tan buenos para mejorar el suelo como los orgánicos.
Son muy populares debido a que los abonos orgánicos son difíciles de obtener en
grandes cantidades, por lo que los químicos son clave para un buen rendimiento.
Además, a pesar de que son más caros, pueden producir ganancias si se usan
adecuadamente.
Entre los fertilizantes químicos, los más utilizados son los
que se disuelven rápido en el suelo, proporcionándole en pocos días, los
nutrientes necesarios a las plantas. Entre ellos están los fertilizantes
potásicos, fosfóricos y nitrogenados. Se realizan a partir de los nutrientes
principales (potasio, fósforo, nitrógeno) y combinados con los secundarios
(calcio, magnesio, sodio y azufre) o los micronutrientes (boro, cobre, cobalto,
molibdeno, manganeso, hierro y zinc). Algunos ejemplos son la urea, nitrato
amónico, sulfato amónico, nitrato potásico, superfosfato, fosfato amónico,
cloruro potásico, sulfato potásico, entre otros. Estos abonos, normalmente
vienen granulados y a veces líquido, para usarse en disueltos en el agua de
riego.
También hay abonos químicos que se disuelven más lentamente,
por lo que duran más. Son más caros que los convencionales. Otro tipo de abonos,
llamado organomineral, es una mezcla de materia orgánica con algunos minerales.
También existen fertilizantes para pulverizar las hojas de las plantas;
generalmente contienen micronutrientes y se deben aplicar en pequeñas
cantidades. Otros productos, son específicos para alguna planta o para corregir
una carencia específica de algún nutriente.
Es aconsejable usar preferiblemente, el abono orgánico y
evitar los fertilizantes químicos. Sin embargo, a veces es necesario adquirir
estos últimos por la dificultad de obtener los primeros. Lo mejor es
alternarlos. Además, es muy importante informarse para aplicar las cantidades
apropiadas y evitar que la planta muera.