Una pregunta común consiste en saber cuales son los tipos y tamaños
de colchones, disponibles en el mercado (y por consiguiente de camas). El
tamaño más pequeño consiste en el de media plaza (99.1 x 190.5 cms).
Posteriormente, aumentando en tamaño viene el de una plaza (137.2 x 190.5 cms),
el de plaza y media, seguidos por el de dos plazas, luego el "Queen"
(152.4 x 203.2 cms), el "King" (193 x 203.2 cms), y en algunos
lugares el "California King" (182.9 x 213.4 cms), el super y "Grand
King" (203.2 x 248.9 cms), aún más grande. Estas medidas varían mucho según el
país en el que uno se encuentre, por lo que se han omitido ciertas medidas
y además se debe consultar localmente para una mayor precisión.
Dependiendo de las dimensiones de la habitación a ocupar, si
se va a compartir la cama con una pareja el tamaño mínimo para la comodidad
corresponde a los de dos plazas, o en algunos lugares los tipos de colchones "Queen".
Y no solo el tamaño es importante, sino que además se deben tener en
consideración los materiales y dureza del colchón; aquellos que duermen de
espalda o de frente preferirán uno más rígido para proteger la columna, mientras
que los que prefieren dormir de costado optarán por uno más blando; para los que
duermen de espalda, un test o tip útil para determinar si un colchón es adecuado
consiste en deslizar la mano bajo la propia espalda mientras uno se encuentra
acostado, y si la mano se desplaza con demasiada facilidad entonces el colchón
no es el apropiado debido a que no presta el suficiente apoyo.
El colchón esta construido generalmente a base de espuma
visco elástica de látex o poliuretano, en conjunto con fibras sintéticas y/o
naturales y los conocidos "resortes", que le dan la amortiguación necesaria
(también existen tipos alternativos orientados a las excursiones o camping,
que consisten en colchones inflables o solamente de espuma como las
"colchonetas"). La
plataforma sobre la cual se monta es el soporte de lo que conocemos como cama,
de madera o en las versiones más modernas de metal. En cuanto a los materiales
de la capa externa de los colchones, se recomienda una mezcla de algodón y
poliéster; las opciones más baratas generalmente emplean vinilo.
De la historia de las camas y colchones se especula que las primeras
versiones, hace 8.000 a 10.000 años, consistieron en pieles de animales sobre
una base de hojas o pasto. La idea de levantarla del suelo tiene gran
relevancia, ya que permite aislar el colchón del polvo, insectos y otras
amenazas. Durante el imperio Romano ya se utilizaban camas de agua (no como las
actuales, que datan de 1960, ya que agua tibia se utilizaba para ayudar a
conciliar el sueño), y colchones rellenos con plumas (por supuesto por aquellos
de mayor poder adquisitivo). Entre los siglos XVI y XVII se usó como base de
fabricación del colchón la paja, amarrada con una cuerda que debía tensarse
periódicamente. Ya para el siglo XVIII se usó como relleno el algodón y la lana.
En 1871 el Alemán Heinrich Westphal inventó el colchón con resortes interiores.
Se estima que los colchones deben ser renovados cada 7 a 15
años, dependiendo de los tipos de colchones utilizados en cada caso, o antes si se comienzan a sentir los resortes o
se perciben deformaciones. Como una manera de extender su vida, se recomienda
voltearlos dos veces al año.