El vuelo de los aviones resulta ser una interrogante bastante
importante si se considera que para volar es necesario luchar contra la ley de
la gravitación universal. La explicación de este fenómeno, además de tener
relación con la fuerza de gravedad propuesta por Isaac Newton, guarda relación
con un teorema denominado “Teorema de Bernoulli”, que describe el comportamiento
de los fluidos, considerando el aire como uno de estos.
Debido a la forma del ala de los aviones, que mirada desde un
costado se curva, con una mayor curvatura en la parte superior, cuando el aire
pasa a través de esta, debe recorrer una distancia mayor en la parte superior
(debido a la curvatura mayor y por ende mayor distancia) lo que según Bernoulli
hace que su velocidad aumente. Esto lleva a una disminución de la presión en la
parte superior, lo que genera una fuerza hacia arriba, que siendo lo
suficientemente fuerte llega a ser más poderosa que la fuera de gravedad y por
ende genera lo que se conoce como sustentación. Es el mismo motivo del porqué
vuelan los helicópteros, ya que en su caso las aspas son verdaderas alas.
Para poder volar de la manera antes descrita, el avión,
primero, debe tomar velocidad, de tal manera que se genere el efecto descrito
del aire sobre las alas. En la parte anterior de la pista, el piloto debe poner
los motores en su potencia necesaria para comenzar la carrera de despegue. Al
llegar a la velocidad indicada, el avión eleva el morro del avión por medio de
los elevadores en la de cola, lo que le da el ángulo necesario a su
desplazamiento para tomar el vuelo. Adicionalmente, para el despegue se usan los
flaps, que son dispositivos hipersustentadores, cuyo principio consiste en
aumentar la curvatura del ala ya descrita, potenciando el principio de Bernoulli.
De este modo, las alas adquieren su fuerza de sustentación, logrando el
despegue.
Al término del vuelo, en el momento del aterrizaje, son los
flaps los que nuevamente se abren para aportar al avión una mayor superficie y
curvatura de las alas, y así, con menor velocidad, el avión continúe
manteniéndose en el aire, para tocar ruedas de manera controlada. En el momento
en que el tren de aterrizaje toca el suelo, los motores vuelven a regular la
fuerza en conjunto con los frenos, haciendo que el avión se detenga.