Bali, que también es conocida como la “isla de los dioses”,
es una isla tropical ubicada en el archipiélago de Indonesia, que gracias a su
impresionantes paisajes y playas se ha convertido en uno de los destinos para viajes
turísticos más populares de Asia.
Bali es una isla fértil donde los volcanes activos abundan.
Mide alrededor de 5629 kilómetros cuadrados, incluyendo un territorio de 140 por
80 kilómetros, y se ubica tan sólo a 8 grados al sur de la línea del Ecuador.
Debido a que se trata de una zona tropical, las temperaturas en Bali suelen ser
bastante altas, manteniéndose en un promedio de 30ºC durante todo el año. La
población de Bali alcanza una cifra cercana a los 2,5 millones de personas, por
lo que debido a su reducido tamaño, se trata de una isla bastante poblada.
Dentro de las características que han hecho de Bali una de
las islas más concurridas son sus playas, que en el norte son de arenas blancas,
mientras que en el sur son de arena negra. Además de la incomparable belleza de
sus playas, éstas cuentan con formidables olas que hacen a los surfistas de todo
el mundo querer visitarlas y correrlas.
Bali es un lugar de gran riqueza cultural y espiritual.
Alrededor del 80% de su población profesa la religión Hindú, contando con una
innumerable cantidad de templos en los que se celebran constantemente las
fiestas religiosas, muy coloridas, con música y danzas, que llenan a este lugar
de una magia muy atrayente. Lo anterior resulta de gran orgullo para los nativos
de Bali, quienes han logrado mantener casi intacta su cultura Hindú, a pesar del
gran avance del Islam en Indonesia.
Además de tener un paisaje característico por sus playas,
Bali también posee majestuosas montañas y volcanes, que se alzan sobre bosques
muy tupidos y tropicales. La montaña más alta, Gunug Agung, conocida también
como la “madre montaña” posee una altura de 3000 metros. Debido a la humedad del
lugar, es fácil encontrarse con hermosos cultivos de arroz en terrazas.