El aeromodelismo consiste en hacer volar modelos a
escala de aeronaves reales o inventadas especialmente para este fin. Usando
materiales como la madera de balsa, el carbono y la fibra de vidrio, en conjunto
con piezas mecánicas y eléctricas bastante complejas, de se arman modelos de
gran precisión, cuya confección requiere de conocimientos técnicos y científicos
bastante específicos y avanzados en muchos casos.
Para no asustarse al comenzar, están disponibles en el
mercado modelos para armar completos, los del tipo ARF ("Allmost ready to fly"
que son aquellos que vienen pre-armados, y que solo se debe agregar la
electrónica), y los preferidos de los principiantes y pilotos casuales, los RTF
("Ready to fly", los que se sacan de la caja y se vuelas, habiendo cargado las
baterías por supuesto).
Entre las fuentes de propulsión usadas en el aeromodelismo están los motores de
combustión interna, los turborreactores (jet), los motores eléctricos, la
propulsión utilizando la gravedad y corrientes de aire (planeadores) y los
motores de goma (bandas elásticas que se retuercen y luego se sueltan). Los
adeptos al aeromodelismo más avezados preferirán los motores a combustión
interna por su similitud con los empleados en los modelos que se intenta
reproducir, pero las ventajas de los motores eléctricos de última generación (brushless,
o sea sin escobillas en su mecanismo interno, y que utilizan baterías Lipo o
Litio Polímero de alto rendimiento) atraen tanto a nuevos practicantes como a
algunos más avanzados, por su fácil mantención y altas prestaciones.
Ahora hablando de la electrónica de los modelos
radiocontrolados, estos requieren de un transmisor (conocido como radio), un
receptor (que recibe la señal de la radio y que va montado en el modelo), y de
los servos (aquellos mecanismos responsables de mover las superficies de control
como los alerones y flaps. No olvidemos a las baterías, ya mencionadas
anteriormente y los cargadores de las mismas.
Entre los aviones encontramos a los "entrenadores", que son
adecuados para comenzar, los de nivel intermedio y los acrobáticos o 3d, para
los pilotos más avanzados. En todas estas categorías están aquellos que son
eléctricos, y aquellos que funcionan con motores a explosión o combustión
interna.
Una de las modalidades que ha surgido dentro del
aeromodelismo en los últimos años, gracias a los avances en la electrónica y la
tecnología en las baterías es la de los helicópteros radiocontrolados
eléctricos. Incluso aquellos más inclinados por los aviones se interesan por
tener y disfrutar del vuelo de uno de estos pequeños aparatos. En el medio se
conocen como micro helicópteros eléctricos, y a los más pequeños como sub-micro
o nano (un ejemplo es el Micron V2 de Precision Heli, de alrededor de 52 gramos,
con rotor de cola, servos y todo). El único problema es la dificultad para comenzar a maniobrarlos sin
destruirlos en el camino, debido a su inestabilidad. Entre los más populares de
esta categoría esta el Honeybee de Esky, para comenzar, y entre los más
avanzados, capaces de realizar maniobras y acrobacias 3d (vuelo invertido) esta
el modelo T-rex, de Align. Otra variedad interesante para comenzar es la de los
helicópteros con motores coaxiales, o sea con dos rotores que giran en sentido
contrario contrarrestando el torque, lo que los hace especialmente estables;
dentro de este tipo de helicópteros encontramos al Lama V3, de Esky.
Cualquiera que sea la modalidad con la que se comience la
verdad es que el aeromodelismo es un mundo apasionante, y bastante adictivo
(como dicen algunos exponentes, para practicarlo es necesario un gran "saco" de
tiempo, y otro de dinero...)