Este, uno de los más comunes en afectar a las mujeres,
consiste en el cáncer a los tejidos del seno. Este caso, como en las demás
formas de cáncer, se debe al daño en el DNA, que contiene la instrucción
genética para el desarrollo biológico de nuestro cuerpo. Ahora, cómo se produce
este daño, la verdad es que no se sabe con certeza, y sólo se conocen algunos
factores que inciden en la probabilidad de padecerlo, por lo que la prevención
es fundamental. La enfermedad en si consiste en la reproducción descontrolada de
células pertenecientes a los tejidos de la glándula mamaria.
Se estima que alrededor de una entre diez mujeres en el mundo
occidental alguna vez en su vida es afectada por esta enfermedad, aunque los
porcentajes varían bastante dependiendo de cada población y comunidad. La edad
influye en el sentido de que a medida que pasa el tiempo aumenta la posibilidad
de tener esta condición, pero en formas menos agresivas que la desarrollada en
personas jóvenes. Los hombres también pueden desarrollar esta enfermedad, aunque
los casos masculinos representan menos de 1% del total. Se sabe además que la
presencia combinada de ciertos genes aumenta ampliamente la posibilidad de la
condición, por lo que un estudio genético se recomienda a familias que puedan
portar una forma hereditaria de este cáncer. Otros factores que pueden incidir
en su aparición son el consumo de alcohol y la obesidad, aunque si se toman
todas las variables mencionadas solo se logra explicar un reducido número de
casos, por lo que la herramienta principal para combatir a esta enfermedad es la
prevención; el 19 de Octubre de cada año se celebra el día internacional del
cáncer de mamas, con el fin de incentivar estas medidas preventivas.
Entre los pasos necesarios para prevenir el cáncer de mama
están: un examen clínico cada 3 años desde los 20 a los 39 años, y luego cada
año. Un examen auto-realizado cada mes a partir de los 20 años. Una mamografía
cada dos años desde los 40, y desde los 50 una cada año. Además, como método de
prevención no solo de esta sino que de un sinnúmero de enfermedades está el
consumo de una dieta saludable, realizar alguna actividad física de manera
regular, no fumar ni beber. El diagnóstico definitivo se realiza por medio de
una biopsia, que es el examen del tejido cuestionado.
Entre los tratamientos para el cáncer de mama se encuentran
la cirugía, la terapia hormonal, la quimioterapia y la radioterapia. Dependiendo
del caso el médico tratante escogerá los procedimientos más adecuados. Es
importante tener en cuenta que el impacto emocional del diagnóstico de cáncer
puede ser muy fuerte en la persona, por lo que compartir la experiencia con
otros que hallan pasado por lo mismo en grupos de apoyo puede proporcionar gran
ayuda.