La próstata es una glándula
masculina de las dimensiones de una nuez, que se encuentra bajo la vejiga y
rodeando completamente los tramos iniciales de la uretra, y cuya función es
producir líquido seminal. El cáncer de próstata consiste en un crecimiento
desmesurado de las células prostáticas que conforman la próstata. Éste
crecimiento desmesurado presiona la vejiga y la uretra, lo que repercute en
una dificultad para la salida normal de la orina.
Los principales síntomas del
cáncer de próstata son: dificultad para orinar, volumen reducido de orina,
poliuria (sobretodo en la noche), presencia de sangre en la orina, dolor en la
eyaculación, y dolor en la zona superior de los muslos así como en la zona
lumbar.
El diagnóstico del cáncer de
próstata se lleva a cabo por la presencia del antígeno prostático en la
sangre, o por el tacto rectal a través del análisis de la glándula prostática.
Posteriormente, si los resultados indican que la persona posiblemente posea el
cáncer de próstata, entonces se le saca una muestra de próstata al paciente
para analizarla en el microscopio.
Las causas del cáncer de
próstata aún se desconocen, sin embargo, se cree principalmente que pueden
tener un origen genético. En efecto los hombres de raza negra son los que
presentan una mayor incidencia en el cáncer de próstata, en tanto que los
hombres de raza amarilla presentan una tasa considerablemente menor.
Estadísticamente, el cáncer de próstata en Estados Unidos se presenta en un
70% más en los hombres negros que en los hombres blancos. Otras posibles
causas son la exposición prolongada al cadmio, y una dieta alta en grasas.
El tratamiento del cáncer de
próstata varía según la etapa de la enfermedad, y la edad del paciente, ya que
el cáncer de próstata crece muy lentamente. En efecto, si se desarrolla al
final de la vida de la persona, lo más probable es que no incida directamente
en la muerte de la persona. Sin embargo, debido a que las expectativas de vida
están creciendo cada vez más, resulta conveniente tratarla a tiempo. Entre los
tratamientos más recomendados para el cáncer de próstata se encuentran, la
prostatectomia radical, que consiste en la extirpación de la próstata y de
los tejidos circundantes. Otros tratamientos que cabe mencionar es la
resección transuteral que consiste en la extirpación del cáncer de
próstata mediante un instrumento que se introduce a través de la uretra; la
criocirugía en el que el cáncer se destruye por congelamiento; la
terapia hormonal que consiste en la administración de hormonas femeninas
(estrógenos); y la quimioterapia para destruir el tejido canceroso.
Aparte de los tratamientos mencionados, es posible disminuir las posibilidades
de contraer el cáncer de próstata mediante la práctica de ejercicios en forma
regular, y una dieta balanceada para evitar la obesidad. También se debe
evitar fumar, debido a que el tabaco estimula la producción de hormonas
masculinas lo que podría incidir en un crecimiento del cáncer prostático.