El caviar comenzó a ser
explotando en los Estados Unidos. Allá por fines del siglo 18 y comienzos
del 19. En una primera etapa, la fuente de caviar, era sumamente abundante.
Por lo que en sus primeros años, no fue considerado un producto exclusivo.
Pero como todo producto mal explotado, éste comenzó a ser cada vez más
escaso. Por lo que en ese minuto, ingresaron al mercado, las producciones
rusas e iraníes. Lo cual convirtió al caviar, rápidamente, en un producto
suntuario, que pocos podían adquirir.
El secreto del caviar, proviene en la cosecha de huevos
de beluga. De los cuales, los únicos utilizables, son aquellos que no hayan
sido fertilizados por el macho. Los cuales, posteriormente, deben ser
curados en salmuera. El caviar que mejor se cotiza, es aquel que proviene de
la especie esturión. Tipo de pez, que se da principalmente hoy en día, en
los países anteriormente mencionados. O sea, Rusia e Irán.
Pero como todo animal de la tierra, el esturión está
sufriendo una gran mortalidad, por los efectos de la contaminación mundial.
La polución que se ha dado, tanto en Rusia, como en Irán, ha provocado que
la población de esturiones haya descendido a niveles muy alarmantes.
Provocando un grave daño, a la economía de los comerciantes del mismo. Los
cuales cuentan, con sólo esa fuente laboral y, por consiguiente, de
ingresos.
Por lo general, el caviar, se sirve en canapés. Pero esta
forma de ingesta, tiene un secreto. El caviar debe ser comido, en un sólo
mordisco. Esto, por el fuerte sabor que tienen. El cual no será muy bien
recibido, por un principiante. Por ello, es que se dice, que el gusto por el
caviar, se adquiere con el tiempo.
Este tipo de alimento es muy común encontrarlo, en cenas de gala o
aquellas de etiqueta. Ya que el caviar, hoy en día, se considera un alimento
de lujo. El cual da prestigio, a toda cena que se considere como elegante.
Como consejo, se puede decir, que nunca hay que comer el caviar, con una
cuchara de acero. Esto, ya que este utensilio, le traspasará su sabor
metálico. Por lo que lo recomendable, es con una cuchara de madera o,
incluso mejor, una manufacturada mediante el caparazón de una tortuga.