El conocimiento se define a través de una disciplina llama
epistemología, una doctrina filosófica que se conoce como la teoría del
conocimiento. La epistemología define el conocimiento como aquel conjunto de
saberes, que como veremos se dan a diferentes niveles, que poseemos sobre algo.
Desde esta misma disciplina, es que, para tener una
comprensión más adecuada de lo que resulta ser el conocimiento, es que se ha
hecho una división de los tres niveles de conocimiento, el conocimiento
sensible, el conceptual y el holístico. En primer lugar, el conocimiento
sensible es aquel que se adquiere a través de la captación de un objeto por
medio de los sentidos, que en el caso de los seres humanos los más desarrollados
son el oído y la vista, de este modo, somos capaces de almacenar en nuestra
memoria las imágenes de todos los objetos que observamos a diario, con sus
características particulares.
En cuanto al conocimiento conceptual, se trata de aquel que
se forma a partir de un conjunto de representaciones definidas como invisibles,
inmateriales, universales y esenciales. La diferencia más significativa entre el
conocimiento sensible y el conceptual radica en que el primero es un
conocimiento particular de cada persona, en el que cada uno ve y define los
conceptos y los objetos con las características propias, mientras que el
conceptual hace referencia a la universalidad de los conceptos y objetos,
aquellos que todos comprendemos de la misma manera, sin añadirle características
propias.
Por último, el conocimiento holístico, también denominado
intuitivo hace alusión a la forma de captar los conceptos dentro de un contexto
en particular, como uno de los elementos que componen una totalidad, sin poseer
una limitación o estructura clara. Esto es lo que diferencia en mayor grado el
nivel de conocimiento holístico con el conceptual, ya que este último posee
ciertas estructuras que le brindan la universalidad.
Y aparte a lo que se entiende en el mundo académico de lo que
es el conocimiento, encontramos a las tradiciones religiosas y contemplativas,
que distinguen entre el conocimiento relativo, que viene a ser el relacionado
con el mundo material, sus percepciones y sensaciones, y el conocimiento
absoluto o real, que vendría a ser el conocimiento de Dios o de lo que es
eterno; por lo mismo se habla del estado ordinario del ser humano como uno de
"ignorancia", que se debe superar a través de la contemplación de lo real o
absoluto.
Como vemos se trata de un concepto de difícil definición, lo
que lo ha mantenido como uno de los temas presentes a lo largo de la historia en
la filosofía, permitiendo incluso que una rama completa de ella se dedicara al
estudio y comprensión del conocimiento.