El dengue es una enfermedad producida por un virus, el que se
transmite por medio de la picadura de un mosquito, por lo que se trata de un
virus altamente propagado, contando con más de 2.000 millones de personas
expuestas al contagio en el mundo.
El mosquito que porta el virus es el denominado Aedes o
Stegomya. Se trata de una pequeña especie que mide tan sólo 5 milímetros de
longitud. Es un insecto oscuro, que de ser mirado a través de un microscopio,
presenta manchas blancas tanto en su cuerpo como en sus patas. El mosquito del
dengue se encuentra presente en lugares de África, el Sudeste Asiático, en la
India, en algunos lugares del Caribe, de Centro y Sud América, donde vive
alrededor de las casas, lugar donde también desova, haciendo que los moradores
de dicha vivienda se encuentren expuestos al virus con una alta probabilidad de
contraerlo.
Esta enfermedad puede afectar a todo tipo de personas, aunque
los más vulnerables son los niños y los adultos mayores. Aunque raramente es
mortal, se trata de una enfermedad de cuadro agudo que presenta una variedad de
síntomas que incluye fiebre alta, náuseas, vómitos, hemorragias, y dolores tanto
musculares como articulares, de cabeza y retrorbitales, asi como también,
erupciones en la piel, especialmente en la zona del pecho. Estos síntomas se
presentan con fiebre por un período que puede variar entre los 2 y los 7 días.
Existen cuatro tipos de enfermedad del dengue, el 1, 2 , 3 y
4. El contraer uno de estos tipos no excluye la posibilidad de contraer alguno
de los otros, por lo que la prevención del contagio es de suma importancia,
intentando mejorar todas aquellas deficiencias presentadas en los
abastecimientos de agua, ya que a los mosquitos les gusta vivir en recipientes
donde ésta se acumula, y ver la mejor posibilidad de disposición de los residuos
sólidos urbanos, donde también se encuentran gran cantidad de objetos del tipo
recipiente, los que se pueden comportar como verdaderos criaderos.