Desde el comienzo, el ser humano ha necesitado estar
acompañado y naturalmente lo ha hecho con personas del sexo opuesto. Así, un
hombre y una mujer realizan una unión en la que cumplirán con una necesidad
humana de procrear. Esta unión entre un hombre y una mujer con el objeto de
formar una familia es lo que se conoce como matrimonio.
La Real Academia Española lo define de las siguientes
maneras: primero, como la unión de un hombre con una mujer concertada mediante
ritos o formalidades legales, luego como el sacramento católico mediante el cual
el hombre y la mujer se ligan perpetuamente, con arreglo a las prescripciones de
la Iglesia, y también aplica una tercera definición que habla del marido y la
mujer, los que conforman el matrimonio.
Todas las anteriores definiciones nos sirven para explicar esta unión de un hombre y una mujer para formar
un matrimonio. La primera definición explica el matrimonio como un acto legal o
jurídico que reconoce la unión de una pareja ante las leyes de un país. La
segunda hace referencia al matrimonio como una unión espiritual de una pareja
ante Dios, la que puede hacerse tanto en la Iglesia Católica como en otras
denominaciones, según la creencia de las personas. En muchos países, el
matrimonio católico también es reconocido en las leyes de ese país. Finalmente,
la tercera definición explica el concepto simplemente como la unión de un hombre
y una mujer.
La palabra matrimonio proviene del latín matri-monium,
que habla de un derecho que adquiría una mujer al casarse, para tener hijos de
manera legal. Esto, según el antiguo Derecho Romano.
Un matrimonio legal, implica obligaciones y derechos para los
contrayentes. Las leyes varían según el país pero generalmente, las obligaciones
incluyen el vivir juntos, ser fieles, ayudarse el uno al otro y la obligación de
criar a los hijos que nazcan dentro del vínculo (lo que se conoce como Patria
Potestad), entre otros. Los derechos, son los mismos tanto para el hombre como
para la mujer.
Si bien, los mencionados anteriormente, son los conceptos
comúnmente usados y practicados por las personas practicantes de alguna religión
o no, el matrimonio ha evolucionado con el tiempo y varía según la cultura,
religión e incluso de la orientación sexual de la persona. Así, el matrimonio
que normalmente es entre un solo hombre y una sola mujer (monogamia), también es
practicado por algunas personas en forma de poligamia, es decir, un hombre y dos
o más mujeres. La poligamia es, en la mayoría de los países y religiones, una
práctica no aprobada; sin embargo, muchos lo practican, especialmente, debido a
sus creencias religiosas. En la actualidad, también se están aprobando en
algunos países, los matrimonios homosexuales, es decir, reconocen la unión de
personas del mismo sexo. En este caso, el significado original de matrimonio
(que habla de la unión de una mujer y un hombre) no aplica; sólo se usa la
palabra. Los países que aprueban esta práctica son: Los Países Bajos, Bélgica,
España, Sudáfrica y Canadá, además del Estado de Massachusetts en Estados Unidos
y la Ciudad de México.
Cabe señalar también, que el matrimonio es principalmente
realizado por las personas con el objeto de formar una familia, es decir, tener
hijos, a los cuales educar y criar en un ambiente estable. No obstante, es cada
vez mayor el número de personas que prefieren convivir sin necesidad de obtener
un matrimonio (lo que se conoce como concubinato), pero igualmente cumplen sus
funciones como padres y conservan intereses comunes. También, es común vincular
el matrimonio con el amor, y aunque en la mayoría de los casos eso se cumple,
muchos se casan por acuerdo familiar y no necesariamente de los contrayentes;
otros, usan el matrimonio para obtener algún beneficio, como la visa para entrar
a un país, la ciudadanía del mismo u otros intereses.