El polipropileno es un material inerte que posee ciertas
características que permiten su reciclaje sin un mayor impacto ambiental. Se
trata de un termoplástico semicristalino que se origina a partir de la
polimeración de propileno frente a un catalizador estéreo específico. Este
material es utilizado para un sinnúmero de productos termoplásticos, los que a
su vez, cuentan con las más diversas aplicaciones.
La polimeración del propileno, la base para la producción de
polipropileno, fue descubierta en 1954 por el italiano Giulio Natta. Este
procedimiento se efectuó por primera vez utilizando catalizadores selectivos,
obteniendo un polímero cristalino debido a la alienación de las moléculas de
propileno monómero.
Este material fue dado a conocer al mercado el mismo año de
su descubrimiento debido a su alto rendimiento de reacción, permitiendo su casi
inmediata explotación en el ámbito industrial, la que se produjo en 1957 gracias
a la compañía italiana Montecatini.
En nuestros días, el polipropileno, es uno de los
termoplásticos más vendidos alrededor del mundo, y se estima que la demanda
anual es de unas 40 millones de toneladas. La alta demanda de este material
guarda relación con sus propiedades, entre las que se encuentran su gran
versatilidad y resistencia química, así como también su baja densidad, su alta
dureza, rigidez y resistencia al calor.
Debido a todas estas propiedades el polipropileno se ha
posicionado entre uno de los favoritos de la industria, desplazando los lugares
que antes eran ocupados por el vidrio, los diferentes metales, e incluso,
materiales tan nobles como la madera. Sin embargo, ha desplazado también a otros
polímeros de alta demanda como lo son el ABS y el PVC.
La producción de polipropileno, en estos días, está a cargo
de compañías petrolíferas de todo el mundo, quienes lo producen de forma
directa, o bien, indirecta a través de filiales.