En términos generales, el refinanciamiento se refiere a
aquella revisión que se hace del acuerdo de un préstamo a fin de conseguir tasas
de interés más bajas y cuotas mensuales menores por un tiempo de pago más
prolongado, con el propósito de adecuar las cuotas o pagos a los ingresos reales
de quien ha solicitado el préstamo.
Usualmente, el refinanciamiento se utiliza en el ámbito de los
préstamos hipotecarios. De este modo, se puede solicitar el refinanciamiento a
fin de poder obtener este préstamo con tasas de interés menores y así poder
reducir los gastos. Otra posibilidad puede estar relacionada con la necesidad de
financiar cierto monto para así poder realizar arreglos y mejoras a la vivienda,
o bien para utilizar dicho dinero en otro tipo de necesidades urgentes. A lo
anterior se le denomina “cash-out refinance”, que en español sería traducido como
“refinanciamiento con un exceso de préstamo en efectivo”.
Otra razón por la cual un prestatario podría pedir un
refinanciamiento es para solicitar un préstamo ARM. En este caso, se estaría
cambiando de un tipo de préstamo hipotecario a otro, con una tasa de interés
ajustable. De allí su nombre, ya que ARM, responde a las siglas en inglés para
“Adjustable Rate Mortgage”. Se puede cambiar también a otro préstamo hipotecario
con tasa de interés fija, lo que, en caso de que las tasas de interés hayan
bajado desde que se solicito el préstamo ARM, podría resultar bastante
conveniente, asegurando así que los pagos mensuales que se realicen se mantengan
en el mismo monto durante el plazo restante del préstamo.
Como es posible ver, las opciones son múltiples y las razones
para solicitar un refinanciamiento son aún mayores, sin embargo, es
absolutamente necesario buscar asesoría experta en el tema a fin de tomar la
mejor decisión y poder ordenar las cuentas de la mejor manera posible, sin
encontrarse con costos imprevistos y situaciones que, por tener poca
información, podrían ser muy perjudiciales.