El riego por aspersión es un sistema de irrigación muy
efectivo que imita a la lluvia mediante un sistema de tuberías y pulverizadores,
llamados aspersores. El agua se eleva mediante presión y luego cae en forma de
gotas en el área específica que se desea regar. Es el método más utilizado en
jardinería y es considerado el más perfecto simulador de lluvia, con la ventaja
de poder controlar el tiempo de duración y la intensidad de riego.
En este tipo de riego es necesaria la presión de agua, ya que
de ella dependerá que se cubra toda el área que se desea regar; además, la
presión debe hacer que el agua se libere por todos los aspersores al mismo
tiempo para obtener un riego uniforme. Si la red de distribución no ejerce una
presión adecuada, es necesario usar un motor que lleve la presión ideal del
depósito a los aspersores.
También es esencial un sistema o red de tuberías, que tendrá
la longitud y complejidad que sea necesaria según la dimensión que tenga el área
de riego. La red de tuberías está constituida por las principales, generalmente
enterradas, que llevan el agua a las secundarias, que dirigen el agua hacia los
aspersores. Los aspersores pueden ser fijos, pero normalmente se utilizan los
rotatorios, que pueden girar completa o parcialmente. Existen múltiples tipos de
aspersores, con distinto movimiento, alcance e incluso capaces de producir
distintos tipos de lluvia. En todo este sistema de tuberías, surge la necesidad
de hacer un previo estudio técnico, que permita la mejor estrategia para
realizar un riego efectivo. Todos, o algunos de los elementos mencionados,
pueden ser permanentes o sólo estar en el período de riego.
Otro factor esencial es contar con un lugar para captar el
agua, que puede ser un pozo, un lago, un río o un embalse. También es necesario
un depósito de agua, que puede ser un almacenamiento subterráneo, un lago
natural, un embalse, o un depósito construido especialmente para el riego. El
depósito de agua es necesario para tener el almacenamiento necesario para uno o
varios riegos. Además, es el enlace entre el agua sin presión y el motor de
bombeo, que da la presión necesaria al agua.
Existen también las máquinas de riego, que llevan las
tuberías por encima de los sembradíos o áreas a regar y se desplazan a lo largo
de ellas, mientras riegan con el mismo sistema de aspersión o lluvia. Este
sistema es más costoso, pero logra la automatización del trabajo. Se utiliza
especialmente en áreas extensas.
Usando el riego por aspersión, se realiza una limpieza de las
plantas y se reducen los riesgos de plagas. Se crea un microclima húmedo que
disminuye las heladas. Se puede adaptar al terreno sin importar la nivelación.
Tiene un uso de agua moderado, menor a los riegos por surcos y por inundación.
Implica un ahorro importante en mano de obra. Es exacto en el suministro de agua
por sector. Permite la fertilización y la aplicación de todo tipo de productos.
Entre las desventajas se puede encontrar: daño a las plantas
más sensibles y flores por el impacto del agua. Gastos considerables en los
materiales y en la intervención de técnicos. No es efectivo en épocas de viento
o en climas demasiado áridos. Si las gotas son demasiado finas, pueden
desaparecer antes de llegar a las plantas. Puede haber propagación de hongos.
En jardinería el riego por aspersión es una muy buena opción y muy popular. Sin
embargo, es necesario elegir muy bien el aspersor para evitar el daño a las
flores y plantas sensibles. También se debe tener cuidado con los árboles y
arbustos que necesitan una dosis mayor que la que se pueda programar para el
césped y otras plantas.