El Sida es una de las pandemias más potentes,
que han ataco a la raza humana en los últimos tiempos. La fuerza con que se ha
propagado por todo el globo, sólo se compara con algunas enfermedades en la
antigüedad.
El Sida es provocado por un virus llamado Virus de
Inmunodeficiencia Humana (VIH), el cual es un retrovirus, los cuales se
caracterizan específicamente, por su tamaño pequeño y el tener, solamente ARN
dentro de su material genético. Todas estas características, hacen que el Sida,
sea un virus tan difícil de combatir por nuestro organismo. Principalmente, por
su alta mutabilidad.
Es conocido el hecho, que los primeros casos, se dieron en la
población homosexual, de los Estados Unidos. Ellos presentaban cuadros
respiratorios muy agresivos. Los cuales eran potenciados por un sistema
inmunológico, muy decaído. Por ello se señala que el Sida, es una enfermedad
inmunodepresora. O sea, ataca el sistema de las defensas naturales del organismo
humano. Por lo mismo, las personas no se mueren por el Sida. Sino que por otras
patologías que ingresan al cuerpo, el cual al tener las defensas bajas, no se
puede defender. Generalmente, los pacientes, se mueren por casos agudos de
neumonías u otros cuadros pulmonares y respiratorios.
Todos los contagios se deben a una transmisión directa de los
fluidos y sangre de una persona, al torrente sanguíneo de otra. Por lo mismo, se
señala, que la forma más usual de contagiarse, es por medio de las relaciones
sexuales. Ya sean vaginales, anales e incluso las orales. Entre homosexuales o
heterosexuales. Otras maneras de contagiarse, son el compartir agujas (sobretodo
en drogadictos), transfusiones de sangre y de una madre infecta a su hijo, por
medio del cordón umbilical, en su período de gestación.
Lo complicado del Sida, es que cuando nos infectamos, nos
tardamos mucho tiempo en darnos cuenta. Esto se de be por el período de latencia
del Sida. El cual puede estar circulando por años en nuestro torrente sanguíneo
y no vamos a sentir nada. Por ello, si creemos que pudimos haber tenido una
conducta de riesgo, lo más prudente es realizarse los exámenes pertinentes, para
averiguar si estamos infectados. Estos son de tipo sanguíneo, los cuales no
tardan mucho tiempo, en darnos un panorama claro, sobre nuestro estado. Siempre
es recomendable realizárselos con una contra muestra. Ya que en una primera
instancia, se nos puede dar un resultado que no es el correcto.