Qué es el síndrome de encierro ?

> Inicio > Salud y Belleza

Se le llama con muchos nombres: pseudocoma, desconexión cerebromeduloespinal, síndrome del claustro, del cautivo o del cautiverio; la mayoría de esos nombres se deben a que no hay traducción exacta del término “locked-in” que es como originalmente lo llaman los investigadores. Es una de las cosas más terribles que le puede ocurrir a una persona como podremos ver.

Hay uno o dos incidentes documentados en la Segunda Guerra Mundial asociados a heridas de bala o metralla cerca del “tronco encefálico” o sea la región que une la espina dorsal con los órganos que están dentro del cráneo y que en conjunto se llaman encéfalo, de allí el nombre: tronco por servir de unión, además parece un árbol y encefálico por tener el encéfalo encima; los órganos del tronco encefálico están ubicados justo al frente del cerebelo y es por allí donde pasan la mayoría de los nervios que comunican al cerebro con el resto del cuerpo.

Luego en las Guerras de Corea y Vietnan se empiezan a recolectar más datos, asociados a este mal y es en 1966 que dos neurólogos, uno de ellos especialista en medicina militar, publican un estudio sobre las diversas “categorías del coma” con la finalidad de ayudar a tales enfermos y acuñan el término “locked-in” para los pacientes que expresaban un tipo de características que no los permitía clasificar ni como en coma ni como en estado vegetativo. En sí el síndrome se caracteriza porque el paciente está consciente, puede ver, oír, sentir dolor, siente deseos, emociones, piensa, tiene voluntad, recuerda, comprende su estado, puede hablar pero no con con el lenguaje verbal y hasta respira con normalidad pero no puede mover ningún músculo salvo los de los ojos, en algunos casos ni siquiera estos.

Sin poder moverse, hablar ni manifestar ningún tipo de emoción debe ser algo terrible para la persona. El daño se debe a que esa región del cerebro se queda sin irrigación de sangre y muchos de los nervios mueren paralizando a la persona, precisamente los nervios motrices de los ojos no pasan por allí directamente pero pueden verse afectados si el daño es mayor. Los casos estudiados son muy interesantes, si uno supera el hecho de que se está ante una persona que sufre mucho, por ejemplo se comunican por medio del movimiento de las pestañas o de los ojos, lo que me recuerda un antecedente literario, en la obra magistral de Alejandro Dumas, “El Conde de Montecristo”, hay un anciano que se comunica con su nieta abriendo y cerrando los ojos mientras le muestran un diccionario, primero le señalan una letra, luego la página y por fin el reglón, el método no era tan rápido pero era tan eficiente como para que un juez le tomara el testimonio, he de suponer que el gran Alejandro Dumas tomaría el caso de uno de la vida real y se trata sin duda del síndrome de encierro.

Muchos pacientes experimentan serios conflictos morales y religiosos, no son pocos los casos de ateos que se vuelven a la religión y viceversa. A los pacientes hay que darles alimentación por medio de sondas, hacer que ejerciten los músculos y en una serie de cuidados que si bien son importantes resultan pequeños si el paciente y su familia no pueden aceptar la situación, dentro de los deberes de una enfermera y un médico del ramo el lograr que una familia y el paciente logren aceptar lo que el buen Dios les depara, perdonen pero no encuentro mejores palabras para expresar pues ni siquiera el destino es apropiado para ello, es de las cosas más difíciles que tiene tales profesiones y por lo que se ganan mi más grande de los respetos.

Algunos medicamentos son usados en operaciones para paralizar el cuerpo pues la anestesia simplemente lo “duerme” o lo deja inconsciente a uno y es necesario detener los movimientos involuntarios, en ciertas ocasiones ha ocurrido que un paciente queda paralizado pero la anestesia no actúa y entonces es consciente de lo que le ocurre, hasta experimentan el dolor de los cortes, lo que es una versión accidental del síndrome de encierro inducida por el medicamento, y lo que describen estas personas luego de despertarse es descrito como la peor de las torturas, algo que raya en lo dantesco. Son estos los testimonios más vívidos con los que podemos contar y los pocos de los pacientes que logran recuperarse del síndrome de encierro, luego de una lentísima recuperación que muchas veces implica el volver a aprender a hablar y a caminar.

Tus preguntas





Búsqueda personalizada



Contacto     Links     Aviso legal
Copyright ©2005-2017, Todos los derechos reservados