El tarot es un método de adivinación y consejería que basa
sus dichos sobre la información que entrega una baraja de naipes. Se dice
también que el tarot se utiliza como un método de análisis de la propia vida,
como una forma de meditar, reflexionar y de auto conocerse.
Se piensa que el tarot encuentra su origen en Egipto, desde
donde fue llevado luego a Europa durante los primeros años de la Edad Media. Se
cree que fueron los gitanos quienes lo introdujeron al viejo continente y lo
expandieron durante sus viajes.
Los estudiosos del tarot lo describen como un verdadero mapa
de la conciencia humana, como una herramienta que permite visualizar un conjunto
de símbolos que reflejan todos los cambios por los que el ser humano atraviesa,
tanto los internos como los más externos. Debido a lo anterior, es posible
utilizarlo como un método que estimula la intuición y el crecimiento espiritual
a través de su percepción alternativa en torno a los problemas y asuntos de la
vida.
La baraja de naipes de los que se conforma el tarot se
compone de 78 cartas. De este número, 22 corresponden a los arcanos mayores,
mientras que las restantes 56 son los arcanos menores. El término arcano quiere
decir “secreto, recóndito”, por lo que con cada uno de ellos, el tarot pretende
representar a través de sus símbolos los aspectos más ocultos de nuestras vidas.
Los arcanos mayores representan los principios universales de
la vida, por lo que reflejarían más bien las situaciones comunes y
características de la vida de todos los seres humanos. Lo anterior se encuentra
reflejado por los estados evolutivos de la vida que se simbolizan a través de
diferentes personajes como la Emperatriz, el Emperador, la Muerte, el Sol, la
Luna, el Diablo, entre otros.
Los arcanos menores tienen relación los aspectos más
cotidianos de la vida y son representados por cartas que poseen una determinada
cantidad de espadas, copas, oros o bastos, tal como una baraja española de
naipes, sin embargo, incluye cierto número extra de naipes particulares del
tarot.