El concepto tiempo resulta difícil de definir por su
multiplicidad de significados. Éstos dependerán en qué contextos estén
insertados, y a fin de cuenta, qué se está tratando de transmitir al decir
“tiempo”. Para la física, el concepto tiempo es considerado como una medida que
determina la duración de alguna cosa sujeta a algún cambio. De esta manera
permite ordenar los sucesos en secuencias, rigiéndose por el principio de
causalidad y determinando un pasado presente y futuro. La definición física es
la noción cultural más aceptada.
La medición del tiempo es tarea de lo que se conoce como la
cronología, que desde siempre ha estado presente en la historia de la humanidad.
En un principio se aplicó fuertemente en la astrología, se crearon instrumentos
como el reloj de arena o de sol, hasta llegar a una gran perfección y crear el
reloj atómico (mide las vibraciones atómicas de un material). La unidad que
utilizado por el Sistema Internacional para el tiempo es el segundo (s).
Dentro de la física hay distintas concepciones de tiempo para
la mecánica clásica y la mecánica relativista. En primer lugar, la mecánica
clásica sostiene que el valor del tiempo es absoluto, es decir, todos los
observadores determinaran el mismo pasado, presente y futuro de un
acontecimiento en particular. Por otro lado, la mecánica relativista, se opone
por completo a la clásica, pues sostiene que el tiempo no es una medida de valor
absoluto, ya que el pasado, presente y futuro de un suceso en particular variará
según el sistema de referencias en el que esté situado el observador.
Además de la física, el tiempo tiene un espacio predominante
en otras áreas como en la conciencia humana, área a la que se dedica el capo de
la psicología. El tiempo para cada individuo resulta ambiguo; pese a la
existencia de instrumentos que miden el correr de los segundos, hay algunos que
pudieron considerar que un suceso en particular tardó una eternidad, y otros tan
sólo unos minutos. Existe un experimento llamado el efecto de Kappa que
demuestra que el intervalo entre dos acontecimientos es percibido de manera
diferente por observadores también distintos. A este fenómeno de percepciones
distintas del tiempo, el psicólogo Jean Piaget llamó “el tiempo vivido”.
Relacionado con lo descrito anteriormente, científicos de la talla de Stephen
Hawking, afirman que en estas diferencias de percepciones se relaciona
directamente la edad del observador; si es mayor percibirá el tiempo más rápido,
si es menor más lento; esto es más bien una observación, pero que dice bastante
de lo subjetivo del fenómeno para el ser humano..
En la mitología y religión, el tiempo desde antaño ha ocupado
un lugar importante. Por un lado la mitología donde muchos filósofos antiguos
escribieron largos ensayos sobre el tiempo. Por ejemplo, alrededor del siglo III
AC. utilizando un reloj de arena se hizo una analogía que representara el
tiempo; la arena de arriba es asociada con el futuro, un grano diminuto que pasa
por la parte estrecha es el presente, y por último la arena del extremo inferior
del reloj es el pasado.
Por otro lado en religión, en el Antiguo Testamento de la
Sagrada Escritura existe un libro llamado Eclesiastés, en donde hay un pasaje en
que tocan fuertemente el tema del tiempo, como una idea de destino en que tarde
o temprano llegará, y es imposible de ser intervenido. La idea lineal sobre el
tiempo predomina en las tradiciones occidentales, mientras que entre las
tradiciones relacionadas con un misticismo intenso como por ejemplo entre el
budismo e hinduismo, el tiempo adquiere una concepción más plástica, que se
asimila en algunos aspectos al acercamiento que tiene sobre el tema la física
cuántica.