El descubrimiento del titanio, viene desde el
siglo XVIII. Donde no se le pudo dar un uso adecuado. Posteriormente, un químico
alemán, volvió a redescubrirlo en 1795. Era Heinrich Klaproth. Fue el, quien le
dio el nombre de titanio. Debido a los titanes de la mitología griega. Pero
tuvieron que pasar más años, para que alguien creara el titanio, como metal
puro. El proceso utilizado, fue el calentar tetracloruro de titanio (TiC14), con
sodio a más de 700 grados Celsius. Todo aquello, se llevó a cabo en un reactor
de acero. El de la hazaña, fue el químico Matthew A. Hunter.
Por varios años, el titanio, no pudo ser utilizado en el área
comercial. De hecho, hasta el día de hoy, es un metal extremadamente caro.
El símbolo del titanio en la tabla periódica es Ti. Es el
número 22 y se sitúa en el grupo número cuatro.
Las propiedades físicas del titanio, son muy parecidas al
acero. Posee una gran firmeza y dureza, al igual que una muy baja corrosión
frente a químicos y al medio ambiente.
Su principal uso, se da en las expediciones aeroespaciales.
Ya que aquella industria, es capaz de solventar el gasto del titanio. Debido a
los altos presupuestos destinados por los gobiernos, que poseen la tecnología
necesaria, para colocar un cuerpo en el espacio.
El titanio, puede ser extraído, de la corteza terrestre. El
cual no se encuentra a grandes profundidades. Por lo que, el trabajo de
extracción en sí, es bastante simple.
Con respecto a la aleación, más utilizada, en el campo
industrial, es la 3Al-2,5V. En otras palabras, un 94,5% de titanio, 3% de
aluminio y un 2,5% de vanadio.
La gracia del titanio, aparte de sus características
técnicas, como ser un buen conductor de electricidad y calor, bajísimo nivel
corrosivo frente a químicos (como los ácidos) y otros agentes, está el hecho de
que es bastante más ligero, que la mayoría de los metales.
Aunque no se crea, el titanio es altamente utilizado, en
procedimientos quirúrgicos. Sobretodo, en aquello referentes a segmentos óseos
del cuerpo. Muchas de las prótesis internas, utilizadas en tratamientos
traumatológicos, son fabricadas a partir del titanio. Más de alguien habrá
escuchado el caso de personas, que cuentan con placas de titanio en su interior
(reconstrucciones óseas) y que tienen problemas al pasar por los detectores de
metales. Pues claro, ya que como se dijo anteriormente, el titanio es un metal.
Esto se debe, a que el titanio, es inerte al contacto con entes biológicos, por
lo que el cuerpo humano no lo rechaza.