Allá por el siglo IX AC comenzaron los
inicios del tofu. Un alimento que es muy apetecido por aquellas personas, que
gustan de los alimentos sanos y bajos en calorías. Fue en la antigua China,
donde se dio el tofu. Debido a que los productos lácteos, no eran considerados
en la dieta rural. Posteriormente se fue expandiendo su uso, por la costa
oriental de Asia. Fue Japón, uno de los países precursores de dar a conocer a
nivel mundial, las bondades intrínsecas del tofu.
El tofu, se crea a partir de la leche de la soya, sin su
líquido. Alimento que en esencia no tiene un sabor muy prominente. Por lo mismo,
es que generalmente, se le mezcla con otros. La gracia del tofu, está en el
hecho que absorbe muy bien los sabores de los distintos comestibles. He de ahí,
que mezclado con otros saborcillos, se torne en algo fabuloso.
En cuanto a su consistencia, ocurre lo mismo, que con los
diversos productos lácteos. Uno lo puede encontrar en una consistencia blanda,
hasta una bastante dura. Muy cercana a lo que son los quesos convencionales. En
cuanto a su aporte alimenticio, el tofu es rico en vitaminas, proteínas y
minerales.
En cuanto a sus preparaciones más típicas, existe la
posibilidad de freírlo y acompañarlo con tallarines y vegetales salteados.
Asimismo, se puede preparar como aperitivo, echándole salsa de soya y cubrir el
tofu, de semillas de sésamo. El cual luego, puede ser untado a galletitas de
soda.