Por lo general se encuentra en sectores húmedos como a
orillas del mar, río o lagos, ya que la arena movediza se caracteriza por estar
constituida de arena fina, arcilla o fango, todo mezclado con agua de
circulación subterránea.
Las arenas movedizas aparentemente se ven como sólidas y
firmes, pero esta percepción cambia inmediatamente al pisarlas y ejercer todo el
peso del cuerpo en ellas. Lo que ocurre es que la circulación subterránea de
agua puede bajo ciertas condiciones focalizarse en una columna de arena, primero
subiendo y luego bajando lentamente; esto puede ocurrir de tal manera que la
arena permanezca como una masa sólida, pero con las partículas de arena
lubricadas a tan punto de que ante cualquier peso significativo se comienzan a
comportar como un líquido.
La apariencia sólida desde el exterior de los bancos de arena
movediza además parecen no ofrecer peligro justamente porque el agua en estos
casos no llega a la superficie, y la capa exterior de arena puede ser capaz de
sostener objetos relativamente livianos como hojas y piedras pequeñas.
Es importante tener en cuenta aspectos importantes a la hora
de encontrase en una zona de arenas movedizas. Ya sabemos que en áreas
pantanosas y de mucha humedad es muy probable encontrar este tipo de arenas, y
como no se ven a simple vista es recomendable llevar un palo para verificar si
la tierra que va delante es posible de pisarla. Al ejercer presión, la arena
tarda en reaccionar unos segundos, esto quiere decir que hay un pequeño espacio
de tiempo para echar pie atrás.
Cuando un cuerpo se sumerge en arenas movedizas, dado que
este es más liviano que la arena, al intenta luchar contra ellas es peor. Por el
contrario, al ser el peso del cuerpo más liviano tendrá una tendencia a
"flotar". Todo aquello que implique más peso, como zapatos o una mochila que
contenga muchas cosas, hace que las arenas succionen hacia el interior, por lo
tanto una vez sumergido en éstas, lo ideal es intentar librarse de todo el peso
que sea posible descartar.
La arena movediza por lo general no tiene más de medio metro
de profundidad. Un cuerpo humano sólo se sumerge hasta la cintura
aproximadamente, pero si se entra en pánico puede llegar incluso hasta el pecho.
Por el contrario, si se reacciona con tranquilidad la densidad del cuerpo hará
que éste flote con facilidad, más aun si se respira profundamente, pues al
mantener los pulmones llenos de aires es prácticamente imposible hundirse. El
acostarse de espalda sobre la arena es otra buena técnica para flotar, pues de
esta manera el peso se distribuye y así es más fácil, con la ayuda de los
brazos, dirigirse a tierra firme. Es importante realizar todos los movimientos
muy lentamente; entre más rápidos sean estos, la arena movediza más se comporta
como un líquido.