La arquitectura se define como aquel arte en el que se
proyectan y construyen edificios de todo tipo y para todo uso. Se le considera
una de las Bellas Artes ya que implica también una búsqueda constante de la
estética.
La arquitectura encuentra su origen en épocas muy antiguas,
pudiendo ubicar en su historia el primer tratado en la Roma del siglo I antes de
Cristo. Dicho tratado fue escrito por Marco Vitruvio Polión, quien a lo largo de
la historia se ha considerado como el padre de la Arquitectura.
El tratado recién mencionado, titulado “Los tres virus de la
Arquitectura”, hace mención de tres elementos básicos. El primero de ellos,
“Firmitas”, que se refiere al nivel técnico de la obra. En segundo lugar,
“Utilitas”, que tal como su nombre lo insinúa hace alusión a su uso o función.
Por último, “Venustas”, para referirse al grado estético y de belleza de aquello
que se construye.
La arquitectura, tal como se deja entrever con su primer
tratado, debe siempre seguir ciertas normas, de este modo, será posible terminar
obras que se adecuan al uso que se les dará, las que además serán obras de
cierto valor estético. Sin embargo, a pesar de cumplir siempre con las reglas,
la arquitectura ha ido variando a través de la historia, cambiando
constantemente sus estilos. Dentro de los estilos más connotados y
característicos de ciertas épocas encontramos el gótico y el barroco, así como
también la arquitectura romana, la griega y la egipcia, que dan cuenta del
apogeo arquitectónico de dichas culturas.
La existencia de diferentes estilos de arquitectura a lo
largo de la historia, refleja los tránsitos del hombre por diferentes estilos de
cultura, sociedad y valores, no sólo señala los diferentes gustos técnicos,
utilitarios y estéticos de cada arquitecto.
Como es de imaginar, la arquitectura es un arte o ciencia que
se encuentra presente en todo momento de nuestras vidas, brindándonos incluso un
techo sobre el cual cobijar nuestras vidas, así como también nos otorga espacios
para el contacto social y el esparcimiento.