La competencia es la utilización de un mismo recurso por
parte de dos distintas especies, o más bien la dinámica que se da entre las
especies que utilizan dicho recurso, el cual puede ser de diversa naturaleza. Puede ser
alimento, agua, territorio, o cualquier otro que se vea limitado al ser
utilizado por más de una especie. También la competencia puede darse entre
miembros de una misma especie si los individuos interfieren en la utilización de
los recursos.
La competencia existe debido al proceso de evolución de las
especies a través del tiempo. Todas de ellas han sobrevivido adaptándose a los
diversos espacios y ecosistemas en los que deben convivir. Ahí es donde muchas
veces se produce una utilización en común de los recursos disponibles por parte
de varias especies diferentes y deben luchar entre sí para obtenerlo,
aprovecharlo y seguir sobreviviendo. En la competencia, siempre existirá una
especie más fuerte o mejor adaptada, que en la lucha por los recursos desplazará
total o parcialmente, a las otras especies más débiles o menos capaces de
adaptarse.
En la naturaleza, podemos encontrar numerosos ejemplos de
competencia. En la sabana africana, los grandes felinos como los leones y las
chitas, se alimentan de especies, que, aunque numerosas, conviven en los mismos
territorios. Aunque las chitas son más veloces, los leones son más fuertes, y
han desarrollado un sistema para controlar la población de sus enemigos al matar
a las crías cada vez que las pueden detectar. El sistema de los leones les
permite dominar como depredadores y desplazar parcialmente a las chitas. También
está el ejemplo de las águilas, que son capaces de expulsar de sus territorios a
cualquier otra ave cazadora de menor tamaño. Otras aves, compiten por conseguir
un espacio en los troncos en donde anidan. En este caso, muchas aves se han
adaptado y en lugar de desplazar a otras especies, se adaptaron para anidar en
distintas épocas del año y así poder sobrevivir todas en un mismo tronco o en un
mismo territorio.
Además de los animales, también las plantas compiten por
recursos como la luz y los nutrientes. Para obtener la luz, muchas especies de
plantas pueden llegar a tener una gran altura. Otras plantas, como las lianas,
se han adaptado para ser trepadoras. Esta competencia se puede ver especialmente
en las selvas tropicales, en donde los árboles crecen rápidamente y alcanzan
grandes alturas. Las trepadoras, por su parte, usan los mismos troncos de esos
árboles para llegar a obtener la luz deseada. En cuanto a los nutrientes, muchas
plantas desarrollan raíces muy grandes en la superficie, mientras otras,
desarrollan raíces que pueden llegar a grandes profundidades. Increíblemente,
algunas plantas han desarrollado sustancias especiales que pueden impedir el
crecimiento de otras especies y así aprovechar los recursos. Otras, por el
contrario, usan sustancias que ayudan a otras plantas que representan un
beneficio para ellas. Otras, como las orquídeas, se aprovechan de los espacios
en los troncos en donde se acumula agua, y ahí obtienen su alimento.
La competencia no sólo se da entre especies diferentes
(competencia interespecífica). En algunas ocasiones, también se produce
competencia entre individuos de una misma especie. En este caso, se llama
competencia intraespecífica. Esta competencia se da principalmente, para ganar
territorios o parejas. Es común que los leones maten a las crías de machos
diferentes para convertirse en los machos dominantes. Entre los ciervos, muchos
pelean con sus astas para obtener el derecho a aparearse. Entre las plantas,
muchas compiten por ser las más altas y obtener luz, o por llegar con sus raíces
a mayores profundidades para obtener los nutrientes.
Cualquiera sea la competencia, ésta se considera una clave
para la selección natural. El resultado siempre es una especie dominante, que
gana los recursos, mientras las otras, desarrollan maneras de adaptarse o
simplemente son desplazadas totalmente.