La diabetes es una enfermedad del metabolismo, producto de una
insuficiencia en la cantidad o utilización de insulina, que se caracteriza por
adelgazamiento, sed intensa, ganas excesivas de orinar y otros síntomas.
La diabetes, es una enfermedad, que afecta directamente, la
trasformación por parte de nuestro organismo, de la comida en energía
utilizable. Es así como la insulina, es la principal herramienta del cuerpo,
para lograr esta transformación.
El proceso es el siguiente. Los alimentos al ser digeridos
por el sistema digestivo, son transformados en glucosa, la principal fuente
energética del cuerpo. Es aquí donde ingresa la insulina. Ella (una hormona
producida por el páncreas), es la encargada que que la glucosa, pueda ingresar a cada célula del organismo.
Con respecto a la historia de la diabetes, a finales del
siglo XIX, se llegó a comprender, la importancia del páncreas, en la elaboración
de la insulina, factor esencial para que la glucosa fuera utilizada como
energía. Incluso se realizaron experimentos con animales. A un perro,
se le extirpó el páncreas y se observaron en el, todos los síntomas de una diabetes
común, en el ser humano. Es así, como se dieron cuenta los científicos en aquella
época, de la importancia del páncreas. Por lo que se comenzó la investigación
inmediata, de cómo utilizarlo para crear una cura a la enfermedad.
Pero a fines del siglo XIX y comienzos del XX, se percataron
de la existencia de la insulina. Por lo que se trató de aislarla, desde el
páncreas. Es así, como los pacientes que sufrían de diabetes par
comienzos del siglo XX, no les esperaba otro futuro, más que la muerte.
Pero en los comienzos de 1921, los científicos Sir Frederick
Grant Banting y Charles Herbert, lograron sintetizar de buena manera la insulina
pancreática. Con lo cual desarrollaron el primer tratamiento de insulina
inyectable. El primer paciente tratado con insulina inyectable, data de 1922.
Ahora, ¿cómo opera la diabetes? Pues bien, las personas que
sufren de diabetes, no producen insulina o al menos, la producen en cantidades
pequeñas, que no logran satisfacer las necesidades fisiológicas, de nuestro
organismo. Esta es la diabetes considerada como la tipo A o I. Esta por lo
general, se da en las personas jóvenes. Es así, como se le llama diabetes
juvenil. Por ende, al no producir insulina, estas personas deberán inyectarse de
manera artificial, insulina por el resto de su vida, para poder sobrevivir.
Estos son la minoría de los casos de diabetes en el mundo.
Por otra parte, tenemos la diabetes tipo B o II, en la cual,
las células del cuerpo no reaccionan de manera adecuada, a la insulina que
produce el páncreas en cuestión. Esta generalmente, se produce en las personas mayores de 40
años. Pero en la actualidad, con las altísimas tazas de obesidad que se están
dando en el globo, la diabetes tipo II, se está dando con mayor frecuencia en
personas aún más jóvenes.
Lo que ocurre con la diabetes, es que, ya sea con la diabetes
tipo I o II, la glucosa al no ser utilizada por las células, se comienza a
acumular en la sangre. Con lo cual, los vasos sanguíneos, los riñones, el
corazón, los ojos y ciertos nervios, se pueden ver seriamente dañados. Tanto
así, que una diabetes mal tratada, puede producir la muerte, en cuestión de
años.