La inflación es un término utilizado en el campo de la economía,
que dice relación
con la elevación sostenida y generalizada de los precios de bienes y servicios
dentro del mercado capitalista, debido a que la cantidad de dinero en
circulación supera el valor de los productos que ese dinero puede adquirir,
trayendo como principal consecuencia la desvalorización de la moneda local.
Existen principalmente dos causas que pueden desatar una
inflación en la economía. En primer lugar se puede producir por el incremento
excesivo y veloz de una demanda que supere considerablemente el número de bienes
ofertados, lo que hace que sus productores cobren más por ellos. En segundo
lugar, una inflación puede estallar por la subida de los gastos de la mano de
obra o materias primas de un bien o servicio, lo que implica que sus productores
se vean en la obligación de aumentar el precio final del bien para obtener algún
beneficio con la venta.
El Índice de Precios al Consumidor, más conocido como
IPC es una herramienta utilizada por los economistas para medir el nivel de
inflación existente en la economía de un país. Calcula en porcentaje la
variación del precio de un bien o servicio adquirido en dos períodos de tiempo
distinto. Si bien es cierto, es considerado el índice oficial de inflación, no
obstante sólo se limita a medir el agente económico de la familia.
La inflación se puede clasificar en grados, teniendo
como criterio la variación del IPC. La inflación baja es la más sutil, se
experimenta una subida lenta y predecible de los precios, el IPC no varía más de
allá de un dígito. En la inflación galopante se comienza a ver una rápida
desvalorización de la moneda y el IPC pasa a variar a dos dígitos. Por último,
está la hiperinflación, que es una de las coyunturas más críticas que puede
experimentar una economía local; la inflación de desborda incontrolablemente y
la moneda se desvaloriza por completo, a fin de cuentas la economía se destruye.
La principal medida para detener una inflación es
fijando una tasa de interés alta para así controlar la masa monetaria, sin
embargo esto puede traer consigo el estancamiento del crecimiento económico y la
promoción de un desempleo.
Los Bancos Centrales, encargados de la política
monetaria del país, son los responsables de prevenir o detener una inflación.
Tienen el control del dinero en circulación; si hay mucho, aumenta la demanda de
bienes lo que superaría la capacidad productiva del país y por ende lleva a una escasez de
bienes y servicios, lo que resulta en un aumento de los precios. Contrario sería una deflación;
habiendo poco dinero circulando, no hay poder adquisitivo y el mercado quedaría
con mucho que ofrecer lo que traería consigo una baja de los precios.
En consecuencia, el ideal de la economía de un país es
mantener el equilibrio entre el dinero que circula y los bienes y servicios que
se ofertan.