La insolvencia es una declaración que realizan las personas
cuando ya no existe forma alguna de poder pagar sus deudas. Esto también se le
llama "quiebra", y los acreedores pueden solicitarla para un deudor
(quiebra involuntaria), para recuperar parte de lo que se les debe, pero en la
mayoría de los casos es el mismo deudor el que la solicita, lo que se llama
"quiebra voluntaria".
Cuando una persona se declara en insolvencia, se le borran
las deudas, sin embargo, existen muchas otras consecuencias negativas a raíz de
tomar la decisión de declararse en esta situación. Por medio de la insolvencia,
las personas, automáticamente, manchan su reporte de crédito. En otras palabras,
la insolvencia queda registrada por diez años en dicho reporte, quitándole por
completo la posibilidad de optar a algún tipo de crédito (esto va a depender de
la legislación local de cada país). Esto hace que la posibilidad de cambiar el
auto, o adquirir uno nuevo, comprar una casa, o cualquier otro gran proyecto se
vean frenados debido a la imposibilidad de solicitar algún tipo de préstamo. Lo
anterior tiene mucho sentido ya que, si se considera que las personas que se han
declarado en insolvencia no han pagado las deudas, y acuden a solicitar un nuevo
préstamo, entonces la entidad prestamista no podrá contar con confianza alguna
de que dicha persona pagará lo acordado.
Además, es necesario recordar que no desaparecen todas las
deudas y gastos. Es de suma importancia recordar que, aún con esta declaración,
existen gastos del diario vivir que afrontar, colegios y/o universidades que
pagar, y los impuestos, que no se puede olvidar.
La declaración de insolvencia permanece en los archivos
públicos por más de veinte años, y lamentablemente, estigmatiza a quienes poseen
en sus datos información de este tipo. Se ha visto que, muchas veces, limita las
posibilidades de mantener un empleo debido a su inmediata asociación con la
irresponsabilidad, lo que aumenta en forma considerable, los problemas de baja
autoestima y frustración.
Debido a todo lo anterior es que es muy necesario considerar
todas y cada una de las consecuencias que conlleva la declaración de
insolvencia, ya que, claramente, no se trata sólo de olvidarse de las deudas.
Para esto tanto en nuestra vida personal como empresarial, es necesario
asegurarse constantemente que vamos a ser capaces de cubrir nuestros pasivos
exigibles con nuestros activos, económicamente hablando, para no caer en la
insolvencia. Y si por algún motivo lo hacemos, es importante informarse bien
para seguir los pasos legales y económicos que corresponden.