La justicia es aquel conjunto de normas y reglas que permiten
regular las conductas entre las personas, permitiendo, avalando, prohibiendo y
limitando ciertas conductas o acciones en el actuar humano o con las
instituciones, sin embargo, es a partir de las ciencias del derecho, que resulta
bastante complejo lograr una definición única en torno a este concepto, ya que
esta depende de múltiples factores, además, existen tantas definiciones como
autores, ya que la justicia depende de un contexto en particular, donde se
desarrollan experiencias, circunstancias y situaciones bastante diversas, sin
embargo, cada una de estas definiciones hace que salgan a la luz valores como la
libertad, la verdad, la paz y la democracia.
El problema en torno a la justicia es algo que se ha
encontrado presente a lo largo de toda la historia, de este modo, el mismo
Aristóteles ya intentaba definirla, dividiéndola en lo llamado Ley Particular, o
ley de la polis, y la Ley Común, aquella que esta presente en la naturaleza.
La justicia no solo hace referencia al conjunto de normas
impuestas a una sociedad, sino que implica también la equidad entre sus
miembros, estableciendo así, por ejemplo, la partencia (haber reconocido a un
derechohabiente, o pertenencia en términos populares) por derecho de ciertas
cosas. Como vemos se trata de un concepto que implica equidad, pero por sobre
todo, ética.
Como se mencionaba anteriormente, la justicia y “lo justo”
varía de persona a persona, lo que permite que, en la vida cotidiana, existan
diferencias entre aquello que un padre y un hijo consideren justo en torno a
determinada situación. Lo mismo sucede con los sistemas judiciales presentes en
cada Estado o nación en particular, donde no todos los ciudadanos se encuentran
de acuerdo con los dictámenes de los jueces ante ciertas situaciones de
conflicto, sobretodo, cuando la resolución, en lo personal, no nos favorece e
implica, en algunos casos, incluso, el pago de multas o la privación de la
libertad.