La madera de balsa es una madera suave, liviana y resistente
cuyo uso es muy popular en la fabricación de maquetas, tableros y embalajes.
La madera de balsa proviene de un árbol también denominado
Balsa. Este nombre lo recibe luego de que la fabricación de una balsa fuera uno
de los primeros usos conocidos que se le dio a esta singular madera. La Balsa (Ochroma
Pyramidale), se conoce también por los nombres de Lanero, Polak, Ceiba de lana,
Palo de lana, Pau de balsa, Jonote real, Pomoy, Pomay, Mo-ma-ah, Pata de liebre,
Tami, Topa, Balsa wood y Cotton tree.
Aunque la mayoría de la madera de balsa que es comercializada
proviene del Ecuador, la Balsa crece desde México hacia Sudamérica,
principalmente en Perú, Bolivia, y como ya se mencionaba, Ecuador. Sin embargo,
es posible encontrar esta especia creciendo en zonas tan alejadas como la India,
Sri Lanka, Malasia, Vietnam, Filipinas, Papua, Nueva Guinea, Las islas Salomón y
Fiji.
La Balsa es un árbol que se caracteriza por permanecer, a lo
largo de todo el año, con su follaje verde. Crece alrededor de 30 metros y logra
tener un diámetro de entre 50 y 90 centímetros, con un tronco recto, en forma de
cilindro y libre de ramas.
Las propiedades que han hecho a la madera de Balsa ganarse
una buena reputación guardan relación con su bajo peso y baja densidad. A pesar
de ser tan liviana es muy resistente y flexible, haciendo de ésta una madera muy
fuerte, que al trabajarla permite realizar finas terminaciones.
Para lograr obtener estas características, la madera de balsa
debe pasar por un proceso de secado, inmediatamente después de cortada, ya que
debido a la humedad, es una madera que se pudre y desarrolla hongos con mucha
facilidad.
Entre los usos más comunes de la madera de balsa está su utilización
en la fabricación de maquetas, en particular aquellas relacionadas con la
aeronáutica, y también en estudios de arquitectura. Además sirve como material
para de aislamiento y aporta flotabilidad a objetos que lo requieran.