La magia negra, puede ser considerada, como
la magia opuesta a la blanca. Y es que la magia negra, de manera recurrente, es
aquella magia, que no es bien vista o aceptada, en toda sociedad adepta a las prácticas
y rituales de tipo ocultista.
La magia negra, es aquella que se aplica, a favor de fuerzas
oscuras. Las prácticas realizadas, son tendientes a provocar
daño. Daño que va dirigido a un grupo de personas, como a una familia o de manera
personal. Este daño, que se cree puede llegar a provocar, se va a
expresar de manera física o psicológica. Ahora, todo trabajo de magia negra, es
en base a la petición expresa de una persona.
Con respecto a la historia de la magia negra, como concepto,
se habría desarrollado durante la Edad Media, en la cual se llega a producir una
época de oscurantismo. Por ende, todo lo concerniente a lo oscuro, profano y
prohibido, se le denominada magia negra. Situación, que fue enérgicamente
perseguida por la iglesia Católica, por medio de la Inquisición, la cual no daba
tregua, a todo aquello oscuro, hereje y cercano a la brujería. Cuya pena máxima,
era morir vivo en la hoguera. Se sabe que hace más de 3700 años atrás, ya se practicaban
ciertos conjuros mágicos.
El término magia, se le concede a una derivación de la
palabra magi, que era un elemento más, de los rituales religiosos que se
practicaban en la antigua Babilonia.
De igual manera, se cree que existieron magos, en cada una de
las épocas antiguas. Ya sea en la era egipcia, griega o romana. Asimismo, se
piensa que la magia estuvo presente dentro de la cultura celta, como una manera
de efectuar rituales de iniciación o de fertilidad, para aquellas mujeres recién
comprometidas en matrimonio. Los alquimistas y astrólogos, eran
considerados magos. Los cuales, eran condenados por el vulgo, ya que se les
vinculaba a la magia negra. La cual era un instrumento más del mismísimo
demonio. Otra de las prácticas popularmente asociadas a la magia negra es el vudú, aunque
en realidad esta es una religión con fines benéficos de orígenes ancestrales, cuyas practicas
con fines malignos son una desviación o distorción de la misma.
Por increíble que parezca, cuando se practica magia negra, los resultados pueden ser
desastrosos. Se conocen casos en tribus, donde a la vista de sociólogos, se ha llegado a producir incluso la muerte
del afectado. Para que surja efecto, desde el punto de vista de la ciencia,
el afectado debe saber que se le ha realizado un conjuro o maldición, y este debe creer
en la magia; desde ese punto operan elementos de sugestión, sumados a elementos
sociológicos más complejos, propios del individuo y su entorno.
Para realizar cualquier maleficio contra una persona, la mayoría de
los brujos, requieren efectos personales del individuo en cuestión. Ya sea una
prenda de vestir, algún mechón de pelo, una fotografía, o bien perteneciente a la víctima.
Para revertir los efectos negativos de la magia negra, si se cree en ella, se
puede recurrir a magos que trabajen con la magia blanca. Es la única manera de
zafarse, de algún conjuro, dicen, que provenga de la magia negra. Si no se cree en ella, dice la
ciencia, no hay de que preocuparse, pues no podrá tener un efecto sobre la persona. Y los
sociólogos añadirán, que incluso si la persona no cree pero el medio en el cual se ha desarrollado la
persona y en el cual esta incerta tiene presentes elementos propios de esta magia, entonces también podría
tener alguna consecuencia. Mejor ni saber.