La naftalina, conocida por su antiguo uso contra las polillas
para proteger la ropa, es un hidrocarburo cristalino presente en estado sólido a
temperatura y presión ambiente, y de color blanco. Es un compuesto volátil a
altas temperaturas, donde forma un vapor inflamable. La fórmula química está
compuesta por 10 átomos de carbono y 8 átomos de hidrógeno; fórmula que consiste
en 2 anillos unidos de benceno.
Desde un punto de vista histórico, entre los años 1819 y 1820, dos químicos
descubrieron una sustancia sólida blanca con un olor penetrante derivada de la
destilación de carbón en estado líquido. Es en el año 1821 cuando John Kidd (un
famoso científico inglés de su época dedicado a los campos de la química, física
y geología), describió muchas de sus propiedades y medios para su producción,
bautizándola con el nombre de nafta (que era el nombre que se le daba en aquella
época a cualquier sustancia volátil relacionada con los hidrocarburos). Por otro
lado, la fórmula empírica de la naftalina fue descrita por Michael Faraday
(famoso científico inglés que también hizo un gran aporte en la teoría
electromagnética) en el año 1826; en tanto que la estructura consistente en 2
anillos unidos de benceno fue propuesta por Emil Erlenmeyer en 1886, y
confirmada 3 años más tarde por Karl Graebe.
En cuanto a la producción de la naftalina, cabe señalar que la mayor parte se
deriva de la destilación del carbón en estado líquido. No obstante, entre los
años 1960 y 1990, cantidades importantes de esta sustancia fueron producidas a
partir de la refinación del petróleo, pero hoy día la producción a partir del
petróleo representa solo una pequeña parte del total. Durante la destilación del
carbón líquido se deriva un aceite que contiene aproximadamente un 50% de
naftalina en conjunto con otros compuestos aromáticos. Este aceite luego de ser
lavado con una solución líquida de hidróxido de sodio para remover los
compuestos ácidos es destilado parcialmente para producir un crudo de naftalina.
Esta sustancia contiene aproximadamente un 95% del compuesto de interés.
Posteriormente para obtener la naftalina en estado puro, se refina el crudo por
medio de distintos solventes químicos que son de utilidad en este proceso.
Hoy en día, la naftalina se usa como fumigante para casas, ya que el vapor
que se genera de los pelets de naftalina es de gran toxicidad para los
especimenes que dañan los tejidos textiles. También puede ser usada en los
suelos donde cumple el papel de pesticida, así como en los pisos de las casas
para repeler ciertos tipos de animales. En la industria química en tanto, se usa
como un químico intermedio para producir otros productos químicos. Pese a sus
prácticos usos, la naftalina en grandes cantidades puede ser dañina para los
glóbulos rojos en el ser humano, causando fatiga, falta de apetito, y palidez.
Producto de las últimas investigaciones en el área, La Agencia Internacional
para la Investigación del Cáncer clasifica a la naftalina como un posible
compuesto cancerígeno para los humanos.