La obesidad es una enfermedad que consiste en un exceso de
grasa en el cuerpo, específicamente cuando el Índice de Masa Corporal (IMC)
supera las 25 unidades. El padecer de obesidad no se limita tan sólo a una
apariencia física, trae consigo una serie de complicaciones muy riesgosas para
la salud ya sean cardiovasculares, dermatológicas, gastrointestinales,
diabéticos, etc.
Esta enfermedad puede atacar a cualquiera, adultos y niños,
hombre o mujeres. Para captar a tiempo sus inicios, se debe en primer lugar
calcular el IMC que se define como el peso expresado en kilos dividido en la
altura al cuadrado. Si el dígito resultante supera los 30 el paciente es
considerad obeso, y si el resultado excede las 40 unidades, estaríamos hablando
de un obeso mórbido. La obesidad puede ocasionarse por variados factores;
genéticos, metabólicos, endocrinológicos o ambientales. Pero lo más común es que
la causa principal sea una sobrealimentación, sumado a esto la reducción de
actividad física.
Existen distintos tipos de obesidad que se clasifican según
el criterio de la distribución morfológica de la grasa:
La obesidad alta se caracteriza por un exceso de
secreción de cortisol de las glándulas suprarrenales, producto de una
sobrealimentación o también por causas genéticas. Se concentra la grasa
específicamente en la cara, cuello, tórax y espalda.
La obesidad abdominal concentra la grasa entre la
parte inferior del tórax y la parte superior de los miembros inferiores. Por lo
tanto la cintura es la única medida que aumenta. Se le atribuye a un desorden en
la secreción de insulina en el páncreas.
En cuanto a la obesidad baja, esta es más frecuente en
las mujeres. Se debe a que la cortisona e insulina contribuyen a la fabricación
de grasas, y los estrógenos y progesterona (hormonas femeninas) nos favorecen a
la combustión de éstas.
En lo que se refiere al tratamiento para la obesidad, hay
muchas opciones:
El tratamiento dietético consiste en la realización de
una dieta hipocalórica para así no aumentar las calorías previamente ingeridas.
De esta manera, éstas pueden ser quemadas posteriormente realizando una
actividad física.
Existe también el tratamiento quirúrgico que tiene
como objetivo disminuir el volumen abdominal, y hay varias modalidades para el
mismo. Este tratamiento es aplicado después de intentar infructuosamente con
otras estrategias tipos. Existe un tipo de los tratamientos quirúrgicos que
consiste en implantar en el aparato digestivo del paciente un aparato que de la
sensación de saciedad, de esta manera el apetito del enfermo se reduce
considerablemente y asimismo la comida ingerida.
El tratamiento de farmacología es otra medida que se
aplica para atacar la obesidad, que como su nombre lo dice, se trata de la
administración de fármacos para que al paciente le de menos apetitos y
disminuyan su ansiedad.
Otra manera es recomendar al paciente que adopte otro estilo
de vida; sustituya su alimentación trivial por otra más sana y acompañada de
actividad física. Este tipo de tratamiento generalmente es utilizado en conjunto
con la psicoterapia. En general los mejores resultados para el tratamiento de la
obesidad se obtienen con un enfoque integral, asistiendo al paciente tanto desde
un punto de vista físico como psicológico, durante lapsos de tiempo
relativamente prolongados, de tal manera de asegurar un cambio profundo y
permanente en los hábitos de la persona.