La pobreza es la privación de comida, ropa, alojamiento y
agua potable, o sea aquellos elementos físicos y de infraestructura que
determinan la calidad de vida de un individuo o grupo, y también se incluyen
aspectos como el acceso a la educación, el trabajo, y el respeto del resto de la
comunidad. Básicamente hablando es considerada generalmente como la privación de
los bienes considerados como necesidades básicas del hombre. Sin embargo resulta
un concepto relativo, pues para algunos el vestir puede significar una necesidad
básica mientras que otros lo consideran como un lujo; la pobreza se da tanto en
países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.
Como medición de la pobreza, tradicionalmente se ha aplicado
calculando la capacidad adquisitiva de una familia determinada considerando los
ingresos de consumo, en caso de que no haya poder adquisitivo para consumir
alimentos, la que se mide como una necesidad calórica básica, se habla de una
pobreza extrema o absoluta. Por el contrario, la pobreza general o relativa
consiste en la falta de poder adquisitivo para consumir necesidades como el
vestido, la energía, vivienda, etc.
En cuanto al enfoque cuantitativo de la pobreza, medido de
acuerdo a los ingresos, los datos del 2004 del Banco Mundial entregan los
siguientes datos sobre quienes viven bajo el nivel o línea de la pobreza: en el
África Subsahariana, un 41,09%, en el sur de Asia, un 30,84%, en el norte de
Africa y el medio oriente, un 1,47%, en el Caribe y Latino América, un 8,64%, en
Europa y Asia central, 0,95%, y el el Asia del este y el Pacífico, un 9,07%. Si
bien la metodología y los datos son discutibles, por lo menos las mediciones
indican una disminución progresiva de población viviendo bajo la línea de la
pobreza.
El concepto de pobreza está constantemente cambiando a medida
que el tiempo transcurre, pues el hombre va considerando otros aspectos como
necesarios, y aquellos bienes que en una primera instancia fueron necesarios,
pasa un tiempo y dejan de serlo. También ocurre que cada país, cultura o
sociedad posee sus propias consideraciones de necesidades básicas, por lo tanto
los conceptos de pobreza también varían, de aquí se entiende las variaciones que
tiene cada país en cuanto a la elaboración de líneas de pobreza, dependiendo de
su desarrollo, normas sociales o valores culturales.
Un hogar que sufre de pobreza trae consigo la incapacidad de
sus miembros de que logren desarrollar sus capacidades básicas por la escasez de
recursos económicos, estas capacidades básicas entendidas como todos aquellos
aspectos que permiten que la persona se desarrollen como tal, por ejemplo la
educación; una persona sin el suficiente poder adquisitivo jamás podrá ser un
profesional. El problema radica en que la pobreza va más allá de la falta de
ingresos, pues este hecho es la causa de carecer de vivienda, de no tener qué
comer, de padecer constantemente de enfermedades sin ser tratadas por un médico,
etc.
También existe el caso de la pobreza voluntaria, observada
por ejemplo en ascéticos y renunciantes al mundo como en el caso de monjes de
ciertas tradiciones religiosas o espirituales. Se pueden encontrar elementos de
pobreza voluntaria en el budismo, hinduismo, catolicismo, y en casi toda
tradición espiritual. En estos raros casos, el individuo voluntariamente
renuncia a los bienes del mundo para entregarse a Dios y a las demás personas.
En cuanto a las causas de la pobreza existen diversos puntos
de vistas. Algunos sostienen que se debe a la falta de oportunidades en la
sociedad para poder así generar mayor cantidad de riquezas. Estas oportunidades
con respecto a por ejemplo entrar en el mercado laboral o realizar inversiones
en proyectos de empresas. Muchas veces, esta carencia de oportunidades se debe a
que los que poseen el capital no tienen la confianza de depositar dinero en
proyectos, generalmente por la inestabilidad económica del país. Al no crear
riquezas se produce una acumulación de capital físico humano y social., hecho
que repercute en el nivel de vida de las personas, el nivel entendido en
aspectos como la educación, nutrición, vivienda, salud, etc.
Existen datos duros que soportan la hipótesis de que el
crecimiento económico y el libre mercado es la mejor arma contra la pobreza; por
lo tanto es responsabilidad de los gobiernos el proveer de una adecuada
infraestructura y orden para permitir el crecimiento.