La porcelana es un material cerámico, formado al calentar a altas
temperaturas material refinado como la arcilla en la forma de caolinita. Estos
materiales, cuando son mezclados con agua forman una pasta de características
plásticas que puede ser trabajada para dar una determinada forma, antes de
calentarla a fuego en una cámara especial a temperaturas que fluctúan entre los
1200 a 1400 grados Celsius.
El término porcelana se deriva del término italiano porcella, que es una
especie de concha marina; debido a su semejanza con la concha en cuanto a su
color blanco, su brillantez, y su curvatura. La historia de la porcelana se
remonta a la antigua China, en tiempos de la dinastía Han entre los años 25 a
220 D.C. Hacia el siglo XIII Marco Polo (quién fue el famoso viajero y
explorador veneciano, que viajó por todo oriente hasta la antigua China, en
donde tuvo contacto directo con los mongoles, los que tenían el poder del lejano
oriente en aquel entonces) habló de la porcelana en sus relatos históricos. Sin
embargo, la importación de esta valiosa especie a Europa, no se realizó sino
hasta la segunda mitad del siglo XIV. En tiempos del renacimiento se intentó
fabricar el material, sin embargo, sólo se consiguió hacer una cerámica de color
blanca y compacta a base de cuarzo vidrioso y caolín. La verdadera porcelana
solo surgió entre los años 1708 y 1709, gracias al trabajo del químico alemán
Friedrich Böttger, quien trabajaba para la corte de Dresden. Este personaje,
luego de un arduo trabajo consiguió dar con la fórmula química de la porcelana
que se asemejaba y aproximaba mucho con la de origen chino. La fórmula consistió
en mezclar caolín, feldespato, y alabastro calcinado; y cocerlos a una
temperatura de 1300 grados Celsius (temperatura inusual para aquella época)
durante un tiempo de 12 horas. El éxito del científico alemán fue tan grande,
que en el año 1710 fundó una fábrica, donde sólo algunos empleados conocían la
fórmula. Posteriormente, con el paso de los años su fabricación comenzó a
propagarse por toda Europa.
La porcelana conocida en occidente es dividida en dos grandes tipos
dependiendo de la composición de la pasta: porcelana dura y porcelana blanda. El
primer tipo, como su nombre lo indica constituye un material de gran dureza y
resistencia, la cuál se fabricó en Alemania por el ilustre químico Friedrich
Böttger (mencionado en el párrafo anterior) quien le dio vida al nuevo material.
La porcelana blanda en tanto, se compone principalmente de vidrio molido y
arcilla.
Debido a las nobles propiedades de la porcelana tales como la dureza, la
durabilidad, la blancura, su alta resistencia al paso de la electricidad, y su
alta elasticidad, es que hoy en día es usada en artículos de cocina, baldosas, y
objetos de arte. También es usada como aislante eléctrico, y los dentistas la
utilizan con el propósito de hacer dientes falsos y coronas.