La rafia es la fibra de las hojas de cierta palmera, llamada
Rafia Farinifera, que se utiliza principalmente en la producción de artículos
artesanales y decorativos, así como también, en la maquetería y el rubro de la
fruticultura y la horticultura.
La Rafia Farinifera es oriunda de Madagascar y crece también
en la costa oriental africana. Esta resulta ser una palmera muy particular, ya
que cuenta con varios tallos que pueden medir entre 2 y 9 metros de altura, los
que en su parte superior se encuentran cubiertos por largas fibras que resultan
de los restos de las bases desde las que crecen las hojas. Sus hojas son
espinosas y de gran tamaño, normalmente miden entre 9 y 10 metros de largo, sin
embargo, pueden llegar a medir hasta 20. Además florecen solo una vez a lo largo
de su vida, en la que las flores masculinas crecen en lo alto, mientras que las
femeninas lo hacen en la base.
No sólo es posible utilizar sus hojas para la fabricación de
la rafia, sino que también se aprovechan las hojas nuevas, que resultan ser
flexibles y elásticas, ideales para ser utilizadas, al igual que el bambú, en la
construcción de casas y la fabricación de muebles. También es posible obtener
harina de la médula del tallo, ya que es bastante rico en almidón, y obtener
cera para lustrar zapatos de las hojas que aún se encuentran cerradas.
La rafia es un material que a simple vista es similar a la
paja, sin embargo, resulta muy dura y resistente, siendo bastante común su
utilización en el tapizado de muebles y en la fabricación de todo tipo de
objetos decorativos y prácticos como bolsos, canastos y esteras.
Si bien es originaria de Madagascar, hoy en día podemos
encontrar y comprar rafia, en todo tipo de colores y formatos, en los estantes
de tiendas de todo todo el mundo, lista para ser llevada a casa y ser utilizada
a gusto, para, con un poco de creatividad, poder crear un sinnúmero de elementos
decorativos para el hogar.