La tartamudez, disfemia o gaguera es un trastorno en el
lenguaje que se caracteriza por interrupciones involuntarias en el hablar fluido
de la persona. Pero no sólo se relaciona con la fluidez, también con la
organización temporal del habla. Este mal suele desarrollarse en la niñez cuando
se presiona al pequeño a expresarse de manera correcta. Allí el niño se siente
exigido a hablar bien y toma conciencia de los errores que está cometiendo y
esto empeora su manera de hablar.
Se han establecido cuatro tipos de causas de este mal. En
primer lugar puede tener un origen genético, es decir, que sea transmitido de
manera hereditaria por los padres. Otra característica que influye es el sexo,
ya que los hombres son más proclives a sufrir de disfemia. Una tercera causa
podría ser de origen psicolingüística: éste se manifestaría cuando una persona
asocia, de manera inconsciente, el significado de un concepto a la imagen más
que a la palabra que lo representa. Esto provoca mayores dificultades a la hora
de querer expresar lo que se está pensando. Por último, puede ser provocado por
un trauma, es decir, cuando una persona se ve enfrentada a un choque emocional o
sometido a períodos de mucha tensión. Esta es la menos común.
Existen tres tipos de tartamudez. La tónica, la clónica y la
mixta. La primera es la con peor diagnóstico y es en la que el individuo, por
causa de espasmos, realiza múltiples interrupciones que provocan rigidez y
tensión facial. La clónica está caracterizada por repeticiones de sílabas o
palabras completas y generalmente se producen en el inicio de la palabra, no en
la mitad. La mixta es la más frecuente, pues los pacientes no suelen encontrarse
como tónicos o clónicos puros.
La forma más exitosa para tratarla es cuando se detecta de
niño y se le comienza a ayudar inmediatamente. El método más eficiente es
intentar volver a enseñarle a hablar al pequeño, así dejará de lado el
aprendizaje equivocado. Elementos que ayudan a esto son no presionarlo en
público, hablarle de manera pausada y tranquila y no terminarle las palabras que
intenta decir, entre otras.
Si bien existen otros tratamientos, como el farmacológico o
los dispositivos electrónicos, estos pueden provocar efectos colaterales ya que
afectan determinadas funciones cerebrales. Además, hay que recordar que no
existe un tratamiento milagroso para este mal, si bien hay terapias no
convencionales que pueden ayudar al paciente, no hay que confiarse en los
tratamientos que ofrecen la cura total y definitiva.
Se calcula que el uno porciento de la población mundial es
tartamuda, de los cuales, el 80 porciento son hombres. Es más frecuente que se
manifieste en aquellos con mayor nivel académico en los países desarrollados.
Sin embargo, es un mal que afecta a cualquiera; deportistas, actores,
caricaturas, personajes bíblicos, políticos, científicos y escritores han debido
lidiar con la disfemia a lo largo de su vida. Entre ellos están: Lewis Carroll,
Marilyn Monroe, Bruce Willis, Winston Churchill, Aristóteles, Isaac Newton,
Tiger Woods, Julia Roberts, Alberto de Mónaco, Anthony Queen, Rubin “Hurricane”
Carter, Charles Darwin, Miguel de Cervantes, Jorge Luis Borges, Porky (el
chanchito de Looney Tunes con su "eso es todo amigos") y Moisés, entre
muchísimos otros.