Un aneurisma es una dilatación localizada de una arteria o
vena ocasionada por una degeneración de la pared. Los más frecuentes son los de
tipo arterial y, en cuanto a su localización, los de la aorta y los cerebrales,
específicamente los ubicados en la base del cerebro, en el polígono de Willis.
También se generan en las piernas, los intestinos y en la arteria esplénica
(ubicada cerca del estómago).
No se tiene claro cuáles son las causas de la degeneración de
la pared arterial, sin embargo, lo más probable es que responda a un defecto de
los componentes de la parte interna de la arteria. Además, se ha establecido que
la hipertensión puede contribuir en la generación de este problema,
especialmente en el caso del aneurisma aórtico abdominal. Asimismo, la
enfermedad ateroesclerótica puede incidir en el desarrollo de aneurismas.
Uno de los principales problemas para enfrentar los
aneurismas es la escasez e, incluso, total ausencia de síntomas. Aquellos que
son más cercanos a la superficie corporal pueden ser detectados gracias a una
hinchazón con masa pulsátil que se registra en la zona en la que está ubicado.
Sin embargo, en el caso de aquellos que se encuentran dentro del cuerpo y el
cerebro, no se manifiestan de forma alguna.
Una vez que el aneurisma ya se ha roto se puede producir un
descenso en la presión sanguínea, alta frecuencia cardíaca y mareos. El riesgo
de muerte a causa de esta ruptura es alto.
La manera de detectar un aneurisma es por medio de un examen
físico, una ecografía y una tomografía computarizada. Una vez que es ubicado se
puede realizar una intervención, ésta dependerá del tipo de aneurisma
desarrollado y el lugar donde se encuentre ubicado.
Los aneurismas cerebrales son considerados los más mortales
de todos. Una vez que éste se ha roto, manifiesta una cefalea intensa y rigidez
en la nuca, náuseas, vómitos y visión borrosa o doble. También puede presentarse
como un accidente cerebrovascular, con déficit visual, hemiplejia y una intensa
cefalea que no disminuye.
En cuanto al aneurisma de la aorta, son más peligrosos
aquellos que se desarrollan en el área torácica que en el abdominal ya que, en
el caso de la primera, tienden a romper toda la pared de la arteria aorta, lo
que aumenta fuertemente el riesgo vital. Estos aneurismas tienden a afectar más
a las personas mayores de 60 años, producto del aumento de la arteriosclerosis,
a medida que avanza la edad.
Las mejores herramientas para prevenir los aneurismas son
llevar un control de la presión sanguínea alta y tomar todas las precauciones
para evitar el desarrollo de la arteriosclerosis por medio de una buena dieta
alimentaria, practicar ejercicio y controlar el colesterol.