El escáner, también llamado tomografía computarizada, TC o
TAC, es un examen no invasivo que funciona mediante imágenes producidas por
rayos X, para lograr observar, de manera precisa, las estructuras dentro del
cuerpo. Consiste en una serie de radiografías tomadas desde distintos ángulos
que, posteriormente, son organizadas por un computador avanzado, que las
transforma en una imagen de alta calidad. El examen es rápido y no es doloroso,
pero requiere la exposición a la radiación; sin embargo, los riesgos se
consideran muy bajos en comparación con los beneficios.
El escáner se utiliza para observar casi todo el cuerpo,
incluyendo cabeza, espina dorsal, tronco, abdomen, brazos y piernas. Mediante la
tomografía computarizada se pueden encontrar tumores, obstrucciones y cualquier anomalía o
enfermedad en estructuras como los pulmones, pecho, hígado, riñones, pelvis,
vejiga, cerebro, las áreas de las extremidades, y muchas más. También se usa
para diagnosticar cáncer, problemas óseos, enfermedades vasculares, guiar
biopsias y otros procedimientos, planear cirugías y tratamientos, identificar
lesiones en los órganos internos, entre otros.
La preparación que debe tener la persona antes de someterse a
un escáner depende de la zona que se requiere observar. Especialmente, es
posible que se necesite preparación para observar la zona del abdomen, como no
comer alimentos sólidos la noche anterior y, una vez en el examen, tal vez se
requiera ingerir material de contraste o realizar un enema, para aumentar la
visibilidad de la zona. De todas maneras, es el médico el que determinará qué
tipo de preparación, que en la mayoría de los casos no se necesita.
En el examen, la persona es acostada, generalmente, boca
arriba, en una cama que se desliza dentro del equipo de escáner, que tiene forma
de dona o rosca. El equipo funciona tomando varias radiografías mediante la
emisión de rayos X, mientras el sistema realiza un movimiento circular. En ese
momento, la radiación se absorbe por las diferentes estructuras que desean
examinar, provocando señales que el ordenador capta y analiza para convertirlas
en imágenes. El ordenador se encuentra en una habitación contigua en donde
también estará el radiólogo para llevar a cabo el procedimiento; él se comunica
constantemente con el paciente para darle instrucciones. Es posible que en el
examen se le inyecte en el brazo, el material de contraste, que además de dar
más claridad, permite ver la circulación y las posibles obstrucciones. Además,
se les proporciona un sedante a las personas que se encuentran muy nerviosas, ya
que el examen requiere que el paciente esté muy quieto y tranquilo.
Después del examen, que dura de 15 a 30 minutos, incluyendo
la preparación, es posible que la persona tenga que esperar hasta que el
radiólogo confirme que no falta ninguna información necesaria. Luego, la persona
se puede ir sin ningún problema a su casa, a menos que haya sido sedada. En ese
caso, es preferible que se haga acompañar para irse o que espere que se pase el
efecto del sedante.
El escáner no causa ningún tipo de dolor. Sólo puede
presentar molestias el material de contraste que contiene yodo, en especial a
las personas alérgicas. El médico, sin embargo, sabrá qué hacer. La incomodidad
del contraste sólo permanece por unos segundos o pocos minutos. En cuanto a las
mujeres embrazadas, es posible que no se puedan someter a un TC por el riesgo
que corre el feto. Si la mujer está amantando y se le ha suministrado contraste,
debe esperar 24 horas para reiniciar la lactancia.
Aunque la resonancia magnética puede ser un mejor método para
observar tejidos blandos, el escáner, o como mencionamos tomografía
computarizada, es mejor para observar los huesos y se
utiliza especialmente para detectar si hay algún tumor alojado en ellos. Además,
se considera uno de los métodos que produce mejores imágenes y es uno de los más
rápidos.