Los experimentos son métodos usados principalmente por la
ciencia, para comprobar empíricamente una hipótesis propuesta previamente. Debe
ser creado teniendo en cuenta de que los resultados obtenidos en el experimento
confirme o refute la hipótesis en cuestión. La idea es ponerla a prueba de una
manera práctica.
Como antes se señaló, antes del experimento, como punto de
partida se requiere de una hipótesis teórica aplicable a un diseño experimental,
que contenga variables dependientes (reacción del objeto) e independientes
(estímulo que aplica sobre el objeto de estudio). En caso de que la hipótesis
incluya más variable, el experimento debe ser repetido más de una vez.
Muchas veces, el objeto de estudio puede experimentar ciertos
estímulos que no fueron considerados en la hipótesis; son influencias presentes
en el mundo real, las que se califican como perturbadoras, pues pueden causar
variaciones en los resultados finales. Muchas veces para ignorarlas, se realizan
varios experimentos, calculando la media de los resultados. También se pueden
evitar las perturbaciones realizando el experimento en un laboratorio cerrado,
apartado del mundo real, de esta manera el objeto queda intacto, tal como se
requiere. Sin embargo este último método puede hacer perder la validez ecológica
de lo que se intenta comprobar, pues no es una realidad un laboratorio aislado
sin las condiciones normales del medio; esto puede ocurrir principalmente cuando
el objeto de estudio es un ser humano o un animal.
Para seleccionar el objeto que será utilizado en el
experimento lo más adecuado es que sea siempre el mismo, ya que al repetirlo las
variaciones no serán tan grandes, pero muchas veces el científico se ve obligado
a objetos distintos de pruebas (en caso de que sea un animal o persona).
Cuando se lleva a cabo un experimento, es muy importante el
grado en que se aplica el estímulo al objeto de investigación. En primer lugar
debe ser lo más similar a aquellos que ocurren en el mundo real, de esta manera
los resultados pueden considerarse válidos. Por último, el científico debe tener
en cuenta que al utilizar un estímulo presente en el mundo real, éste puede
incluir perturbaciones que alteren los resultados.
En cuánto a la reacción que presentó el objeto de
investigación en un experimento tras haber sido estimulado, sólo se deben
tomarse en cuenta aquellas que respondan, o presenten algún tipo de relación con
la hipótesis en cuestión. En este aspecto pueden existir dos tipos de
observaciones; la observación sistemática y la investigación interrogativa. Para
el primer caso consiste cuando se tiene una idea exacta de lo que se pretende
saber; el problema y escenario en cuestión. La investigación interrogativa se
refiere a reacciones verbales de los sujetos de investigación (personas).