Un fondo mutuo es un mecanismo financiero en donde una suma
de aportes de dinero, entregadas tanto por una persona natural como por una
persona jurídica, son recibidos por una sociedad anónima o financiera, quien la
invierte en distintos tipos de instrumentos financieros, los que son bienes o
valores de oferta pública. El objetivo principal es obtener una ganancia, la que
se repartirá entre todas aquellas personas que realizaron aportes de dinero.
Si bien la inversión en fondos mutuos es una forma de ahorro,
se diferencia de éste ya que no cuenta con una ganancia garantizada. Lo
anterior, debido a que las inversiones realizadas con los fondos mutuos podrían
no generar las ganancias esperadas, pudiendo incluso perder cierto monto de la
inversión, y en algunos, casos, perderlo todo. Esto a cambio de la posibilidad
de obtener ganancias mayores a las que podemos obtener invirtiendo nuestro
dinero en renta fija, la cual ofrece intereses mucho menos atractivos.
La situación recién descrita hace que ésta práctica sea
regulada por la ley, indicando en forma clara que se trata de una inversión “por
cuenta y riesgo”. Además, las entidades que se encargan de ofrecer y realizar
las inversiones siempre utilizan la siguiente frase: “Las rentabilidades
obtenidas en el pasado por los fondos mutuos administrados por esta sociedad, no
garantizan que ellas se repitan en el futuro”.
Como vemos, es de suma importancia a la hora de tomar la
decisión de invertir o no en fondos mutuos, saber claramente en qué se están
invirtiendo nuestros dineros, Ali como también, conocer las capacidades de
gestión de la entidad que administra los fondos, ya que, por lo general, de eso
depende cuánto riesgo se corra y cuánta ganancia se obtenga.
Existen diversos tipos de fondos mutuos, con un diferente mix,
cartera o portafolio de inversiones, lo cual puede incluir valores como
acciones, dinero (inversiones en moneda extranjera o local), y bienes
(por ejemplo, letras hipotecarias). Un término importante y sencillo es de la
cuota, que no es más que el valor del patrimonio de la inversión dividido en
las partes para cada inversionista (hay que recordar que estos fondos también
son llamados FCI o fondos comunes de inversión, por la participación de varios
inversionistas); esta cuota es la que figura en los informes mensuales que nos
envían las entidades financieras responsables de administrar nuestros fondos.
Un buen ejemplo de inversión es que, en el caso de que se
quiera realizar un aporte para invertir en acciones de Chile, entonces, lo mejor
será invertir en un fondo que se oriente al mercado de dicho país, en una
entidad que cuente con una una capacidad de gestión de excelente reputación, y
que como toda entidad inversionista, sea fiscaliza por la Superintendencia de
Valores y Seguros (SVS)