Un imán es un material que tiene la capacidad de producir un
campo magnético en su exterior, el que es capaz de atraer al hierro, así como
también al níquel y al cobalto.
Existen imanes de origen natural y otros fabricados de forma
artificial. Generalmente, aquellos que son naturales manifiestan sus propiedades
en forma permanente, como es el caso de la magnetita o Fe304. Los imanes
artificiales se pueden crear a partir de la mezcla o aleación de diferentes
metales. Otra forma de generar el magnetismo es mediante el principio que opera
en los electroimanes, cuyo artículo también puedes leer en este sitio.
La característica de atracción que poseen los imanes se hace
más potente y evidente hacia sus extremos o polos, los que son denominados norte
y sur, ya que tienden a orientarse a los extremos de nuestro planeta, ya que sus
polos son imanes naturales gigantes. Así como sucede con los imanes, debido a
los polos, en la Tierra, el espacio en el que se manifiesta la acción de los
enormes imanes se denomina campo magnético. Éste se representa a través de
líneas de fuerza. Las líneas de fuerza son trazos imaginarios de van de polo a
polo, de norte a sur por fuera del imán y en sentido contrario por su parte
interna.
El magnetismo de los imanes se explica debido a las pequeñas
corrientes eléctricas que se encuentran al interior de la materia. Estas
corrientes se producen debido al movimiento de los electrones en los átomos, y
cada una de ellas da origen a un imán microscópico. Si todos estos imanes se
orientan en forma desordenada, entonces el efecto magnético se anula y el
material no contará con esta propiedad. Por el contrario, si todos estos
pequeños imanes se alinean, entonces actúan como un solo gran imán, entonces la
materia resulta ser magnética.
Si se quiere lograr que un imán deje de ser magnético,
entonces es necesario someterlo a la denominada “temperatura Curie”, es decir, a
la temperatura precisa que cada tipo de imán requiere. Por ejemplo, un imán
cerámico deberá ser sometido a una temperatura de 450ºC, mientras que para un
imán de cobalto es necesario alcanzar los 800ºC.