Un melanoma maligno es el nombre que se le da a los tumores
cancerígenos del tipo melánicos o pigmentados y que suelen encontrarse en la
piel. Es el tipo de cáncer cutáneo más invasivo por su capacidad de hacer
metástasis. Esta enfermedad cutánea se desarrolla por medio de células
cancerosas que se ubican en los melanocitos que son las células encargadas de la
producción de la melanina (pigmento de la piel y el pelo). Dentro de los
distintos tipos de cáncer a la piel, éste es el que presenta el mayor índice de
mortalidad, alcanzando el 75 porciento. En algunas ocasiones pueden aparecer en
partes del cuerpo que no están cubiertas por piel como los ojos, la boca, la
vagina, el intestino grueso y otros órganos internos.
Aquellas personas que son de cabello rubio o rojo, ojos
azules y tez clara, con historia familiar de melanomas, con muchos lunares en el
cuerpo o alguno que muta en el tiempo, muchas pecas, desorden inmunosupresor,
incapacidad de broncearse y que se exponen al sol sin protector, tienen mayores
posibilidades de desarrollar un melanoma maligno. Este mal suele manifestarse
con mayor presencia entre las mujeres de 40 a 45 años.
Para diagnosticarlo hay que poner especial atenciones en los
lunares que pican, son duros o grumosos, hinchados o sensibles a la piel.
También es importante fijarse si es que han salido nuevos (llamados nevus) o si
sangran o supuran algún otro líquido.
Para reconocer un melanoma maligno se puede someter a
evaluación según la tabla del ABCD: asimetría, borde (es irregular), color (no
es uniforme) y diámetro (es mayor que un borrador de lápiz, cerca de 6mm).
Realizando esta prueba periódicamente se puede detectar inmediatamente si es que
se está en presencia de una mancha riesgosa, y extirparla antes de que las
células malignas se extiendan por medio del sistema linfático.
Una vez que el melanoma se ha identificado, se extirpa por
medio de una intervención quirúrgica. Lo más probable es que después deba
hacerse una biopsia de los ganglios linfáticos para descartar la posibilidad de
que el cáncer se haya diseminado a los nudos más cercanos. De ser así, es
necesario extraer esos ganglios también. Es recomendado apoyar la cirugía con
quimioterapias, radioterapias o inmunoterapias.
El éxito de la intervención dependerá de cuán precoz haya
sido el diagnóstico. Cuando el tumor es superficial las expectativas son mucho
más altas, pero si el cáncer ya se ha repartido por medio del sistema linfático,
hacia otros órganos, la situación se vuelve más complicada y se hace más
probable que el melanoma vuelva a aparecer.
Por esto, la prevención es muy importante. Así como la
aplicación del sistema de diagnóstico ABCD resulta muy útil, es necesario
protegerse del la exposición solar con filtros de buena calidad y que aseguren
un factor alto. La exposición es acumulativa a lo largo de la vida por lo que es
importante tener clara la gravedad de esta enfermedad desde muy pequeño.