El término PLC proviene de las siglas en inglés para
Programmable Logic Controler, que traducido al español se entiende como
“Controlador Lógico Programable”. Se trata de un equipo electrónico, que, tal
como su mismo nombre lo indica, se ha diseñado para programar y controlar
procesos secuenciales en tiempo real. Por lo general, es posible encontrar este
tipo de equipos en ambientes industriales.
Para que un PLC logre cumplir con su función de controlar, es
necesario programarlo con cierta información acerca de los procesos que se
quiere secuenciar. Esta información es recibida por captadores, que gracias al
programa lógico interno, logran implementarla a través de los accionadores de la
instalación.
Un PLC es un equipo comúnmente utilizado en maquinarias
industriales de fabricación de plástico, en máquinas de embalajes, entre otras;
en fin, son posibles de encontrar en todas aquellas maquinarias que necesitan
controlar procesos secuenciales, así como también, en aquellas que realizan
maniobras de instalación, señalización y control.
Dentro de las funciones que un PLC puede cumplir se
encuentran operaciones como las de detección y de mando, en las que se elaboran
y envían datos de acción a los preaccionadores y accionadores. Además cumplen la
importante función de programación, pudiendo introducir, crear y modificar las
aplicaciones del programa.
Dentro de las ventajas que estos equipos poseen se encuentra
que, gracias a ellos, es posible ahorrar tiempo en la elaboración de proyectos,
pudiendo realizar modificaciones sin costos adicionales. Por otra parte, son de
tamaño reducido y mantenimiento de bajo costo, además permiten ahorrar dinero en
mano de obra y la posibilidad de controlar más de una máquina con el mismo
equipo. Sin embargo, y como sucede en todos los casos, los controladores lógicos
programables, o PLCs, presentan ciertas desventajas como es la necesidad de
contar con técnicos calificados y adiestrados específicamente para ocuparse de
su buen funcionamiento.