El quilate, o "kilate" es una unidad de medida que se utiliza
en el rubro de la joyería para hacer referencia a la pureza del oro y al peso de
las piedras preciosas.
El término quilate proviene del idioma árabe y es traducible
al español como “semilla de haba”. Aunque las semillas de haba no tienen
relación alguna con las joyas, en las antigüedad éstas eran utilizadas para
medir el peso tanto del oro, como de gemas o piedras preciosas.
La fabricación de piezas de oro, muchas veces requiere de la
aleación del metal con otro, a fin de modificar su color o bajar el peso, y por
ende, su costo. Es posible alear el oro con plata, cobre, níquel , zinc y
paladio.
El oro puro es aquel de 24 quilates, por lo tanto, una pieza
de oro con un quilataje de 18 quiere decir que de 24 partes de la aleación, 18
de ellas son del metal puro, es decir, 18/24, o bien, 0,75 o 750 milésimas de
oro sobre el total.
Como vemos, dependiendo de la cantidad de oro puro presente,
una joya tendrá un quilataje en particular. Tomando el ejemplo anterior, el oro puro es aquel de 24 quilates.
El de 18 posee un 75% de oro puro, el de 14 un 58, 33%, y el de 10, un 41,66% de
oro puro.
Como se mencionó anteriormente, las aleaciones de oro con
otros metales pueden ser realizadas a fin de modificar el color de la joya. Por
ejemplo, el oro amarillo, que generalmente es de 18 quilates (o 18 k) está
compuesto de un 75% de oro puro, un 12,5% de plata y un 12,5% de cobre. De este
modo, para lograr una joya con un color más rojizo es necesario aumentar la
cantidad de cobre en la aleación, y para lograr un color más pálido o blanco, se
deberá aumentar la cantidad de plata. La fabricación de oro blanco se puede
lograr también a través de la aleación con níquel, paladio y zinc.