Un sindicato consiste en una asociación de miembros de una
misma industria que se unen para poder negociar de manera más eficiente lo
relativo a su salario, horas a trabajar y condiciones laborales en general. Son
especialmente útiles en aquellos gremios donde por motivos prácticos no es
posible negociar de manera individual con el empleador (en ámbitos donde hay
gran cantidad de personal contratado para una determinada labor). Por lo
anterior es que un sindicato puede ser práctico en cualquier ámbito laboral, sin
importar el nivel de ingresos de sus participantes.
Los miembros de un sindicato pueden ser patrones o empleados,
sin embargo los sindicatos que se volvieron inmortales para la historia fueron
los de obreros, es decir, los que viven de un salario fijo y obedecen órdenes de
un superior.
Las finalidades de un sindicato son diversas; en primer lugar
se empeñan en que se lleve a la práctica todo aquello inscrito en el contrato,
como las horas de trabajo, salarios, garantías sociales, etc. También tiene el
objetivo de representar a sus miembros en conversaciones con el patrón y así
hacerse escuchar de una manera colectiva. Otro aspecto muy importante que
promueve el sindicato es el perfeccionamiento que otorga a cada uno de sus
miembros, como por ejemplo educación, promoción del ahorro, promoción de la
dignidad humana, etc.
Los sindicatos surgieron como una verdadera necesidad de los
obreros que se vieron amenazados por las injusticias cometidas por sus patrones.
Lucharon contra los primeros modos de la economía capitalista empeñada en la
satisfacción personal, e intentan sustituirla por otra que se encamine al bien
común.
La figura del sindicato surge con fuerza luego de la
Revolución Industrial. Durante ese período, con pocas regulaciones estatales,
era común la figura del empresario empeñado tan sólo en su provecho personal,
dejando de lado las condición de sus trabajadores en todo sentido, sólo les
interesaba la máxima producción para obtener así la mayor cantidad posible de
dinero.
Los economistas y la prensa cumplen un rol fundamental en lo
que se refiere a los sindicatos. Hay muchos economistas que promueven una
economía individualista, en donde resaltan un sistema en que el patrón debe
estar aislado del trabajo del obrero y el Estado debe pasar dentro de lo posible
desapercibido.
Muchas veces ocurre que los sindicatos caen en graves
errores. Suele ocurrir que abusan de un poder recientemente alcanzado,
prestándose como instrumentos para maniobras políticas, y de esta manera se
olvidan del objetivo esencial de los sindicatos; lograr acuerdos y condiciones
que beneficien tanto al empleador como al empleado, de tal manera de asegurar el
crecimiento y los beneficios para todos los integrantes de una organización.
También por supuesto están los casos contrarios, donde alguna empresa abusa de
sus empleados al haber "lagunas" o legislaciones incompletas o absurdas frente a
ciertas actividades; esto se ve más en países en vías de desarrollo y economías
que comienzan a abrirse a las nuevas tendencias, con las faltas correspondientes
en las normativas laborales.
Las condiciones reinantes en la época donde surgió el
sindicato han cambiado radicalmente, aunque muchas agrupaciones intenten verlo a
su manera; tras la revolución industrial se debieron gestionar leyes y normas
para regular la nueva economía, de tal manera de llevar el potencial de
bienestar alcanzado con las nuevas técnicas de producción a toda la sociedad. En
un comienzo obviamente no existía tal regulación, dado que la necesidad de la
misma tampoco estaba. Hoy en día podemos decir que si bien hay siempre trabajo
al respecto por hacer, las condiciones en general a nivel mundial son buenas;
prueba de esto es la existencia de una amplia clase media en todas las
sociedades donde se ha implementado correctamente la economía de libre mercado,
en su forma más contemporánea.
La Doctrina Social de la Iglesia, “Rerum Novarun”
surgió como respuesta al pensamiento marxista. Propuso un complemento entre el
empleado y el obrero, es decir, un trabajo en equipo. Ambos pendientes de las
necesidades del otro. De esta manera, los dos se sienten partes de la misma
empresa, y por ende de un mismo objetivo que juntos deben alcanzar.
Hoy en día la tendencia es a ver el sindicato como una
instancia de diálogo entre la empresa y el empleador, para velar por el
bienestar de todos los integrantes de la organización, permitiendo asimismo
mantener a la empresa como un emprendimiento rentable y competitivo.