El telescopio es un instrumento que permite observar objetos
distantes, amplificando la imagen generalmente a través espejos cóncavos. La palabra
telescopio, proviene del griego. Tele significa
lejos y, skopien, mirar.
Un telescopio puede ser considerado, como un aparato que
aumenta el tamaño angular de los objetos distantes y asimismo, el brillo que
estos emiten. Es por lo mismo, que el telescopio es utilizado en la astronomía,
para poder ver los cuerpos celestes alejados de la tierra. Asimismo, un telescopio
recolecta y enfoca la radiación electromagnética.
Un telescopio funciona por medio de uno o varios espejos
cóncavos o curvos, los cuales captan la luz de los objetos lejanos o la
radiación electromagnética. Esta luz captada por el telescopio o la radiación,
es llevada a un foco, en el cual se crea la imagen definitiva.
Es por medio de este sistema, que la imagen puede ser
observada por los astrónomos, como asimismo, fotografiada para investigaciones
futuras.
Anteriormente, estábamos hablando, que existe un telescopio
que capta la radiación electromagnética. Pues bien, este funciona por medio de
antenas, las cuales tienen la forma de un plato cóncavo y que apuntan en
diferentes direcciones hacia el cielo (dependiendo del lugar donde se
encuentren); estas antenas captan las ondas de radio provenientes del espacio.
Por lo general, estos tipos de telescopios no operan solos, sino que son varias
las antenas emplazadas en lugares estratégicos, las cuales, todas, apuntan hacia
un punto determinado del firmamento. Los pulsares y galaxias activas, entre otros objetos celestes,
emiten radiaciones que pueden ser captadas por estos telescopios y de esta manera
hacerse visibles. Estos estudios han ampliado enormemente nuestra comprensión
del universo. Además, se utilizan para el monitoreo de sondas espaciales y para proyectos de
búsqueda de vida extraterrestre, como es
el caso del SETI (search for extra-terrestrial inteligence o búsqueda de inteligencia
extraterrestre).
Con respecto a la historia del telescopio, esta se remonta al
siglo X. Don de los árabes, persas y vikingos, había desarrollado lentes, para
poder observar el firmamento. Claro que fueron desarrollos tentativos y bastante
rudimentarios, pero son los primeros lentes, que se tratan de utilizar, como
telescopios.
Por lo general, se cree que la invención del telescopio
moderno, se debe a un inventor holandés, del cual no se tiene su nombre. Este lo
habría desarrollado en el año 1608. Asimismo, existieron personas, que también señalaron haber
desarrollado un telescopio, por aquellos años. Pero nunca quedó todo muy claro.
Para 1609, Galileo Galilei, desarrolló también un telescopio.
La gracia de Galileo, es que fue la primera persona en utilizar el telescopio,
como una herramienta científica. O sea, para ser utilizada en la astronomía.
Telescopio que le sirvió, para apoyar la teoría científica de Nicolás Copérnico,
de que la tierra giraba alrededor del sol y no al revés. Situación que casi le
cuesta la vida, debido a la molestia del Papa de aquel entonces. Es más,
Galileo fue excomulgado de la Iglesia, por hereje. Ya que sus escritos, iban
contra las creencias de la Iglesia.
Varios siglos más adelante, cercanos al nuestro, es que se
desarrolló el telescopio apto para captar la radiación electromagnética.
Con respecto a la clasificación del telescopio, existen dos
vertientes. Están los telescopios ópticos y los creados para captar la radiación
electromagnética. Los ópticos, claramente, son los utilizados en la astronomía.
Los telescopios ópticos, asimismo, se dividen en dos categorías. Los
refractarios y los que reflectan la luz.
En la actualidad, un telescopio o la base de su funcionamiento,
no sólo es
utilizado en la astronomía. También se utiliza para espiar a
distancia, en las lentes de las cámaras fotográficas, en los monóculos, los
lentes prismáticos, en cámaras de video y de tránsito.