La bombilla eléctrica, también conocida como ampolleta o
lámpara incandescente, es una fuente artificial de luz, y funciona justamente mediante la incandescencia. El
proceso consiste en corriente eléctrica que fluye a través de un delgado
filamento, el cual se calienta y por lo mismo emite luz. La cubierta de vidrio
que todos conocemos impide que el oxígeno circundante llegue a este filamento,
lo cual ocasionaría su ruptura por oxidación (por lo tanto el interior de la
bombilla esta al vacío o relleno con algún gas noble). Este sencillo e ingenioso
principio nos ha acompañado silenciosamente durante nuestras vidas y ha
revolucionado al mundo.
Para saber más en detalle cómo funciona o está construida la
ampolleta o bombilla, debemos profundizar en el asunto de la emisión de la luz.
El tipo de filamento que se utiliza por lo general es de tungsteno; cuando los
electrones que pasan a través de este filamento se topan sus átomos, ocurre que
algunos de los electrones de estos átomos aumentan su nivel de energía y por
consiguiente quedan en órbitas superiores. Al retornar a su órbita original
liberan fotones, que son nada menos que la luz en su aspecto de partícula. Al
mismo tiempo se libera energía electromagnética infrarroja, que es lo que
percibimos como el calor que emana la ampolleta.
La historia de la bombilla eléctrica data de el 1800.
Precisamente en 1801, un químico llamado Humphry Davy descubrió que al hacer
pasar una corriente eléctrica por filamentos de platino, estos brillaban por
algunos minutos; el principio estaba, pero no era muy práctico por aquel
entonces. Generalmente se reconoce a Thomas Alva Edison en los Estados Unidos
como quien inventó la ampolleta, pero es interesante saber que en Gran Bretaña
se le atribuye el invento a Joseph Wilson Swan. Solo después de muchos
experimentos Edison dio con un diseño cuyo filamento consistía en bambú
carbonizado, y la duración de ese primer prototipo comercial era de aprox. 1200
horas (esto en 1880, y es en realidad increíble si consideramos que en 1879 sus
intentos no duraban más de 14 horas). Como con muchos otros inventos, hubo todo
una serie de disputas con respecto a las patentes, pero finalmente se le
reconoció a Edison su invención; la verdad es que aunque muchos discrepas aún
acerca de esto, Edison fue el primero en proponer una alternativa económicamente
viable de bombilla eléctrica.
Entre los intentos para mejorar a la tradicional ampolleta
encontramos a la lámpara halógena, que usa también un filamento de tungsteno
pero el interior del recipiente va lleno de gas alógeno; el efecto es que se
retarda el "quemado" en las partes que se van desgastando del filamento, lo que
permite una vida mayor y un trabajo a mayor temperatura, lo que entrega una
percepción de mayor brillo y color más agradable (blanco). El problema es
justamente esta mayor temperatura, lo que las hace potencialmente peligrosas, y
además la emisión de radiación UV. Para solucionar el problema, los fabricantes
han incluido filtros UV en los vidrios.
Otras alternativas son las lámparas fluorescentes, que vemos
principalmente en establecimientos de mayor tamaño, y últimamente los LED (Light
Emiting Diode o en español diodo emisor de luz), de una increíble eficiencia y
economía. Poco a poco estos LEDs se abren paso para ir reemplazando a las
ampolletas o bombillas eléctricas para algunos usos cotidianos.