Una consultoría es un servicio de ayuda a las organizaciones
para mejorar su funcionamiento, principalmente analizando la existencia de
problemas comerciales y desarrollando planes para mejorar. Una consultoría se
lleva a cabo por empresas o personas, llamadas consultores o consultoras, que
son profesionales o empresas propiamente tales, especialistas en las materias
que una organización necesita mejorar o que considera problemas a solucionar.
La consultoría comenzó a desarrollarse cuando el área de
administración empezó a estudiarse como único tema. En 1886, Arthur D. Little
fundó la primera empresa de consultoría con el mismo nombre. En 1914, Edwin G.
Booz fundó “Booz & Company”, que fue la primera consultora en prestar servicios
tanto a clientes industriales como a clientes gubernamentales. Luego de la
Segunda Guerra Mundial, se formaron más consultorías, destacando “Proudfoot
Consulting” (1946), que implementó mejoras operacionales, y “Boston Consulting
Group” (1963), que se enfocó en el análisis de la administración y la
estrategia. En las décadas de 1960 y 1970, Booz & Company, McKinsey, BCG, y la
Escuela de Negocios de Harvard, desarrollaron las herramientas y los enfoques
que definirían la nueva administración estratégica, que estableció las bases
para la creación de las futuras consultorías.
La consultoría se desarrolló primero en Estados Unidos debido
a factores culturales. En Estados Unidos se aceptaba el hecho de que una empresa
podía equivocarse, por lo que era bien aceptado contratar los servicios de una
empresa externa para ayudar a resolver errores. En Europa, en cambio, existía
una cultura que no permitía a un director cometer errores, por lo que él mismo
debía encargarse de resolverlo todo. No se veía bien que se contrataran
servicios externos que prestaran ayuda. Sin embargo, después de la Segunda
Guerra Mundial, Estados Unidos dirigió un desarrollo del comercio internacional
permitió la aparición de consultorías en Europa. Actualmente, las consultorías
son numerosas y continúan creciendo con el paso del tiempo.
Una consultoría es independiente de la empresa a la que ayuda
y es imparcial. Su relación con los clientes en compleja ya que debe saber
promover su servicio sin pasar sobre la autoridad del cliente. La consultoría o
consultor, no tiene el derecho de tomar decisiones; por ello, se asegura que el
cliente participe en todo momento y así permitir que los objetivos se alcances
por el esfuerzo de ambas partes. Entonces, una consultoría se considera como un
asesor o consejero, mientras el cliente se hace responsable de la aceptación de
su consejo y del resultado. Es por ello, que la consultoría se enfoca en ser lo
suficientemente buena como para dar el mejor consejo a su cliente.
Una consultoría puede tener un enfoque experto o facilitativo.
En el enfoque experto, la consultoría está muy involucrada con el cliente y le
proporciona un consejo o ayuda experta. En el enfoque facilitativo, la
consultoría sólo aconseja, su colaboración es menor y se enfoca menos en
conocimiento específico o técnico. En el caso de las consultorías mencionadas
anteriormente, funcionan en el enfoque experto.
La consultoría, además, tiene áreas de especialización que
pueden se, entra otras: la comunicación, la calidad, la contabilidad y gerencia,
el desarrollo económico, la estrategia y organización, la imagen empresarial, la
inmobiliaria, la internacionalización, la logística, el marketing y su estudio,
el medio ambiente y los recursos humanos.
Por lo anterior, las consultorías se consideran un recurso
necesario en estos tiempos de mayor complejidad. Las diferentes empresas
contratan consultoras con el objeto de que éstas les brinden conocimientos
específicos, técnicas especiales, intensa ayuda profesional temporal, opiniones
externas imparciales, justificación de decisiones directivas, y muchos otros
beneficios que una consultoría puede aportar.