Una densitometría ósea, es un examen de exploración, que
funciona mediante la emisión de bajas dosis de rayos X para medir la pérdida
ósea o la cantidad de calcio en los huesos (densidad ósea). Por medio de este
examen, se puede establecer la presencia de osteoporosis y el riesgo de
fracturas. Se considera el mejor método para diagnosticar osteoporosis y se usa
especialmente, para la zona lumbar y las caderas. Es un examen indoloro y no invasivo y la exposición a la radiación no presenta mayor riesgo.
Como se mencionó, la densitometría o absorciometría de rayos
X de energía dual, se utiliza por los médicos, especialmente, para detectar la
osteoporosis. Ésta es una enfermedad que debilita los huesos mediante la pérdida
gradual del calcio. Esa pérdida provoca que los huesos sean más frágiles y se
puedan quebrar con facilidad en alguna caída. La osteoporosis afecta
principalmente a las mujeres, luego de la menopausia. Aún así, también es
posible que afecte a los hombres. Una vez que el médico ha establecido un
tratamiento, el examen continúa siendo efectivo a la hora de un seguimiento y el
diagnóstico de otras enfermedades óseas.
Antes de hacerse una densitometría, no es necesario dejar de
consumir ningún tipo de alimento; sin embargo, no se debe consumir ningún
suplemento de calcio durante las 24 horas anteriores al examen. También es
aconsejable llevar ropa ligera y sin objetos de metal y evitar llevar otros
accesorios metálicos, como joyas o relojes, aunque si se portan, hay que
sacárselos antes del procedimiento. Además, si anteriormente, a la persona se le
suministró material de contraste para la realización de otro examen, como un
escáner, es importante esperar de 10 a 14 días antes de la densitometría. Por
último, las mujeres embarazadas no deberían realizarse el examen, y las que
están amamantando, deben informar al médico.
En el momento del examen, lo más seguro es que le pidan a la
persona que se desvista y se ponga una bata. Una vez hecho, se recuesta al
paciente en una mesa de radiografía. Se posicionan las piernas con una caja
acolchada, para que la pelvis y la zona lumbar queden planas; para observar la
cadera, el pie de la persona de coloca en una abrazadera que permite la rotación
de la cadera hacia adentro. Mientras la persona esta quieta, desde debajo de
ella se emite la radiación, que pasa por la zona a estudiar. Arriba del paciente
hay un detector, que se mueve a lo largo del cuerpo para recibir los rayos X. El
detector mide la densidad y genera las imágenes que llegan al ordenador para la
evaluación del radiólogo. El examen dura entre 10 y 30 minutos y no provoca
ningún tipo de dolor al paciente.
Después que el radiólogo interprete el examen de la
densitometría, le enviará un
informe al médico para que éste le comunique los resultados a la persona. Esos
resultados tendrán dos partes: la puntuación T, que muestra la masa ósea del
paciente, comparada con la de una persona adulta del mismo sexo con el total de
la masa ósea. Si la puntuación es superior a -1, se considera normal; si es
entre -1 y -2.5, se considera que está en la primera etapa de la pérdida ósea (osteopenia);
si es inferior a -2.5, se considera una osteoporosis. Esta puntuación mide el
riesgo de desarrollar fracturas. Y la puntuación Z, que muestra la masa ósea del
paciente, compara con otras personas del mismo tamaño, sexo y edad. Finalmente,
el médico le informará a la persona si necesita exámenes adicionales y el
tratamiento que debe seguir.