Una epidemia es una enfermedad, transmisible o no, que se
desarrolla súbitamente, y se propaga con rapidez afectando a muchas personas de
una población determinada durante un período determinado. Para declarar una
epidemia se realizan estudios basados en experiencias anteriores, es decir, la
epidemia es la enfermedad que vuelve a atacar con un mayor impacto que veces
anteriores. También se le llama brote o brote epidémico para evitar causar
demasiado impacto en la sociedad.
La epidemiología es la ciencia que se encarga de estudiar
cómo se distribuyen y qué determina los fenómenos de la salud en una población.
Utiliza principalmente el análisis estadístico, para llamar la atención sobre
los factores de riesgo. Los datos analizados son el número total de casos de una
particular enfermedad, que suceden en una población en un período determinado.
También se preocupa de la incidencia, que se refiere al número de casos nuevos
que aparecen en una población durante un intervalo de tiempo dado.
La epidemia se caracteriza estar limitada por el tiempo y el
espacio. Por el contrario, la endemia es una enfermedad que está presente de
manera constante o periódica en una región, como aquellas que aparecen en
períodos de invierno o las que siempre están presentes en algunas regiones del
mundo. Esas enfermedades infecciosas se originan de bacterias o virus, que se
transmiten directa o indirectamente, por transmisores que suelen ser insectos
como mosquitos, piojos o pulgas. En el período de contagio, los responsables de
propagar la enfermedad son los portadores sanos o los enfermos. Cuando una
epidemia se agrava y se propaga rápidamente por un gran territorio como un país,
un continente o el mundo entero, se declara una pandemia. Si los afectados son
los animales en una región amplia, se llama epizootia.
Las grandes epidemias eran más frecuentes en el pasado que en
la actualidad, debido a que hoy existen medidas más eficaces de curación y
profilaxis, como desinfección, aislamiento, análisis de mecanismos de
transmisión, vacunación, aumento de higiene, colaboración eficaz de estados,
etc. Aún así, factores como las guerras y la malnutrición, que suceden en el
mundo actual, son claves favorecedores del desarrollo de las epidemias.
Otros factores que se consideran favorecedores de la
aparición de una nueva epidemia se incluyen: alteraciones en prácticas agrícolas,
cambios en la demografía humana y social, la salud de las personas pobres
(desnutrición y presencia de VIH), procedimientos médicos y hospitalarios,
evolución del patógeno, contaminación en fuentes de agua y comida, viajes
internacionales, fallos de programas de salud pública, acuerdo internacional y
cambios climáticos.
Entre las epidemias más importantes en la historia se
encuentran: la gripe o influenza, que ha sido una de las principales causas de
pandemias. En abril de 2009, se declaró la epidemia más reciente, causada por la gripe A
o el virus “H1N1”. También destacan la gripe española, la gripe asiática y la de Hong Kong. La peste negra, causada por el bacilo de Yersin, que mató a millones
en el pasado. El cólera, causado por un vibrión, provocó varias pandemias,
matando a muchos en los últimos 200 años. Hasta la actualidad siguen algunos
brotes en los países más pobres.