Las estrellas son uno de los principales objetos de estudio
para la autonomía. Una estrella se define como un cuerpo de celeste de gas
inserto en el espacio que produce energía en su interior, la que es irradiada
hacia el exterior como luz visible para el hombre; la estrella más conocida por
nosotros es nuestro sol, las estrellas tienen luz propia mientras que los
planetas solo reflejan la luz de las estrellas. Por lo tanto los puntos
luminosos que podemos percibir a simple vista por la noche corresponden tanto a
estrellas como a planetas, y estos últimos solo reflejan la luz.
Aparentemente las estrellas se ven todas igual para el
hombre. Así lo creyeron en tiempos de antaño; estos cuerpo al no presentar
cambios dio origen a la conclusión de que todas las estrellas se habrían creado
al mismo tiempo, pero con distintos grados de brillo. Al pasar el tiempo, esta
afirmación fue refutada, pues los astrónomos comprobaron que las estrellas se
pueden clasificar, por lo tanto no todas son iguales: difieren en años, tamaño,
temperatura, etc.
Las estrellas pueden tener diversas dimensiones, hay unas muy
grandes y otras muy pequeñas. De su dimensión dependerá el brillo que irradien,
las más grandes son más brillantes que las de menor tamaño. Esto se debe pues
que al tener mayores dimensiones, la masa también es más, por lo tanto se genera
mayor cantidad de energía interna. Sin embargo estas estrellas más luminosas
gastan sus recursos energéticos mucho más rápido que las otras, lo que significa
que su tiempo de vida es menor. Por el contrario las estrellas de menor tamaño
pueden vivir millones y millones de años, son de poca luz, y por ende gastan
mucho menos energía.
Como antes se mencionó, el hombre desde siempre se ha
maravillado con las estrellas, y por lo mismo las ha convertido en muchas
ocasiones en su objeto de estudio. Es el caso del astrónomo Hiparco, que hace
dos mil años atrás creó una escala con el objetivo de medir el brillo irradiado
por las estrellas. De esta manera las clasificó según el criterio de
luminosidad. Esta escala de brillo estelar se ha mantenido hasta hoy más
actualizada e incluye las estrellas que no se ven a simple vista.
Hoy en día existe una estrategia para medir el brillo de las
estrellas mediante una comparación. Consiste en otorgarle un valor de magnitud
constante a una estrella (las llamadas estándar) y de esta manera se miden las
restante comparándolas con las estándar. Estas medidas por comparación, se les
llama magnitudes aparentes, es decir, son relativas. Por ejemplo la magnitud de
la energía irradiada por el sol varía dependiendo desde donde se mida, es decir,
desde la Tierra será distinta a desde Venus. Sin embargo, para erradicar el
estorbo que es la distancia para determinar la magnitud, los astrónomos idearon
lo que se conoce como magnitud absoluta, que consiste en una medida de
luminosidad de una estrella en particular en el caso hipotético de que se
encontrar a 32,6 años luz.
La masa de una estrella es una magnitud más fácil de medir en
comparación a su luminosidad. Se puede determinar a partir de la fuerza de
gravedad que ejerce sobre el movimiento de otro cuerpo en el espacio, siempre y
cuando éste último esté ubicado a una distancia conocida. Por lo tanto este
sistema no es aplicable para aquellas estrellas que se encuentran solitarias.